05 julio 2021

5 de Julio

5 de Julio. Durante la comida la Cloti me ha pedido permiso para salir esta noche de paseo con su novio.

—¡Ah!, ¿tiene usted novio? —le he dicho yo, por decir algo.

—¿No lo sabía usted?

—No.

—Yo creí que lo sabía usted —ha dicho ella como un poco desencantada. Aunque sin comprender la razón me ha dolido su desencanto y he querido endulzarlo.

—¡Pero, mujer, si usted no me lo ha dicho nunca!

—Claro, claro, pero yo creí que el señorito sabía.

—El señorito no sabía nada, pero ahora que sabe, le concede el permiso, la felicita a usted y le desea que sea para bien.

Ha salido a llevarse un plato, ha vuelto con otro y otra vez se ha detenido junto a la mesa.

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04 julio 2021

4 de julio

En el año de nuestro Señor de 1804, en una tarde agradable del suave mes de octubre, salí a dar mi habitual paseo por The Battery, que es a un tiempo orgullo y baluarte de esta antigua e inexpugnable ciudad de Nueva York. Recuerdo bien aquellos días, pues precedieron a ese invierno extraordinariamente frío en el que nuestro sagaz Ayuntamiento, en un brote de filantropía económica, hizo pedazos, gastando para ello varios cientos de dólares, las murallas de madera que le habían costado varios miles, para distribuir los fragmentos podridos, cuyo valor era considerablemente inferior a nada, entre los temblorosos pobres de la ciudad. Jamás, desde la caída de las murallas de Jericó o de las almenas de construcción divina de Troya, ha asistido el mundo a tal demolición, la cual no quedó sin castigo: cinco hombres, once ancianas y diecinueve niños, además de gatos, perros y negros, quedaron ciegos en el intento vano de ahumarse para entrar en calor, gracias a este caritativo sustituto de la leña que produjo también una epidemia de ojos llorosos que se repite desde entonces todos los inviernos particularmente entre quienes se lanzan a quemar maderos podridos, se calientan con la caridad de otros o utilizan chimeneas modernas.

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03 julio 2021

3 de julio

Abraham Lincoln tuvo una suerte distinta, porque su caso quedó sólo en tentativa de rapto. Decimosexto presidente de Estados Unidos —dieciseisavo, según algún kamikaze del lenguaje—, Lincoln merece historia al margen, porque ha sido movido diecisiete veces de sitio. Siempre dentro del mismo cementerio de Oak Ridge, en Springfield (Illinois), lo cual convierte al mandatario en el mayor conocedor de aquel recinto. Uno de aquellos ajetreos se produjo a raíz de un intento de secuestro por parte de otro grupo de chapuzas. El primer plan, porque hubo dos, estaba preparado para llevarse a cabo el 3 de julio de 1874, víspera del Día de la Independencia, cuando los estadounidenses están distraídos dando los últimos toques a majorettes y carrozas. El cerebro de la operación era Big Jim Kinelly, un mafioso especializado en la falsificación de papel moneda y sumamente cabreado porque habían encarcelado a Benjamin Boyd, un compinche imprescindible para llevar a término la imitación de los dólares. Big Jim improvisó una banda para secuestrar los restos de Lincoln y exigir como canje la libertad de Boyd. De paso pidió 200.000 dólares en efectivo. A ser posible de curso legal.
Uno de los integrantes de la banda, alias El Bocazas, cometió la insensatez de contar a una prostituta amiga los planes de secuestro, olvidando que las putas son putas pero, a veces, muy patriotas. La ramera trasladó tal revelación a la policía de Illinois y el plan quedó desbaratado.

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02 julio 2021

2 de julio

2 de julio

La excursión a Aigua Xellida me ha hecho pensar en Begur. Es un pueblo que me gusta. Desde el punto de vista popular, Begur es la quintaesencia de Palafrugell, la realización completa de Palafrugell —un pueblo de gente libre, desorganizada y primigenia. Uno de los personajes del pueblo es mi viejo amigo Brincs. Su historia es muy sencilla.

Pere Brincs llega a la barraca de la viña con el sol alto. Abre la puerta de par en par y, mientras cuelga el zurrón de un clavo y deja el bastón detrás de la puerta, bate palmas.

Salen cuatro gallinas alborotadas, hay un gran batiburrillo de alas ante el sol, una pelusa de pluma se le queda colgada del bigote.

—Pitas, pitas, pitas…

Pere Brincs tiene cuatro gallinas en la viña por aquello de darle color.

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01 julio 2021

1 de julio

Encendí las luces, saqué mi agenda negra y anoté algunas observaciones acerca de las personas.

»El Colt 45 que le quité a Nick Chalmers fue comprado en septiembre de 1941 por Samuel Rawlinson, presidente del Banco Occidental de Pasadena. Alrededor del 1 de julio de 1945 se lo dio a su hija Louise Swain. Su esposo Eldon, cajero del banco, acababa de cometer un desfalco de más de medio millón, y arruinó el banco. Huyó presuntamente a México, con Rita Shepherd, hija del ama de llaves de Rawlinson (y durante una época fue la «mejor amiga» de su propia hija, Jean).

»Eldon Swain apareció en casa de su mujer en 1954 y le quitó el revólver Colt. ¿Cómo pasó de manos de Swain a las de Nick Chalmers? ¿Vía Sidney Harrow, o a través de otras personas?

»P. D. San Diego: Harrow vivió allí, ídem la hija de Swain, Jean y su marido, George Trask, ídem el ex marido de la señora Shepherd.

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30 junio 2021

30 de junio

Zwilich conocía a esos chicos. Algunos eran jóvenes que habían pasado por el correccional; otros, chavales adolescentes. Para ellos, la forma más profunda de expresar sus sentimientos era mediante las letras de rap.

Le daban lástima. Era compasivo con ellos. Los detestaba. Los temía. Les estaba agradecido; eran su trabajo.

Uno desearía creer que a César Díaz, tan pequeño, se le podría salvar de sus garras. Si lo sacabas de su barrio, que le estaba emponzoñando el alma, y lo llevabas a… ¿adónde? ¿A un correccional? Pero esas instituciones estaban repletas y tenían poco personal. Zwilich admiraba a algunos responsables de esas instalaciones, conocía su idealismo —o su idealismo inicial, al menos—, pero esos lugares eran en realidad barriadas urbanas rodeadas de muros.

César continuaba parloteando, muy nervioso y ofendido. Zwilich echó un vistazo al reloj, que llevaba con la esfera digital vuelta, en contacto con la muñeca, como si el tiempo preciso fuera un secreto que no quisiera compartir: las 18:55; la fecha, 30 de junio de 2006.

Cada día, cada hora, son iguales a todos los demás. Si Dios está en uno de ellos, está en todos.

¡Creía que era así! Quería creerlo.

Sin embargo: Si Dios está ausente de uno de ellos, está ausente de todos.       ... (del cuento TÉTANOS)

Joyce Carol Oates
Dame tu corazón

La necesidad de amor —obsesiva, autodestructiva, impredecible— nos conduce a lugares prohibidos; así sucede en el mundo escalofriante de Dame tu corazón, esta colección de relatos de la inimitable Joyce Carol Oates.

En estas diez magníficas historias nos encontramos con niños que escapan al control de sus padres; cónyuges que se despiertan un día y descubren que apenas se conocen; pasados obsesivos que interfieren en futuros inciertos; y también con la certeza de que aquellos que tenemos más cerca pueden ser quienes nos hagan más daño.

Historias sobrecogedoras capaces de despertar nuestras pasiones más profundas.