11 febrero 2026
10 febrero 2026
09 febrero 2026
MANIFESTACIONES INSÓLITAS (5)
¡Cambiemos de horizonte! Según la Saga de los Gotlandeses, cuyo texto original se remonta a la primera mitad del siglo XIII, la isla de Gotland estaba encantada (elvist) antes de ser colonizada: durante el día, se hundía bajo las aguas, y durante la noche salía a la superficie. Esta historia no deja de recordar la del castillo de Tintagel. En la Folie Tristan de Oxford (siglo XII) éste es llamado castillo encantado (chastel faez) porque desaparece dos veces al año:
[…] Tintagel li chastel faez.
Chastel fä fu dit a droit
Kar dous faiz le an se perdeit…
Une en ivern, autre en esté.
[…] Tintagel el castillo encantado.
Castillo encantado fue llamado con razón
Pues dos veces al año desparecía…
Una en invierno y otra en verano.
Y qué decir de los siguientes hechos: el lago de Granlieu tenía derecho de alta, media y baja justicia; el tribunal tenía su sede en una embarcación a doscientos pies de la orilla y, cuando el juez pronunciaba la sentencia, tenía que tocar el agua del lago con el pie.
Enseguida se advierte, al leer tales relatos, que nuestro mundo está habitado por fuerzas y seres invisibles, y esa opinión perdura en nuestros días, cosa que prueban perfectamente las tradiciones y creencias populares recogidas hasta un pasado reciente. De todas partes surgen espíritus, y la toponimia confirma la existencia de personajes misteriosos o, como mínimo, la persistencia de su recuerdo. Aquí tenemos la Found del Drac (Lozère), allí el Pozo del Hada o la Fuente de las Damas, denominaciones que evocan a los genios que rigen las fuentes. En el siglo XV, se empleaba una expresión casi proverbial: «Desnuda como un hada saliendo del agua».
Claude Lecouteux
Demonios y genios comarcales en la Edad Media
08 febrero 2026
¡Marrañau!
A Mr. Leopold Bloom le gustaba saborear los órganos internos de reses y aves. Le gustaba la sopa de menudillos espesa, las mollejas que saben a nuez, el corazón asado relleno, los filetes de hígado empanados, las huevas de bacalao fritas. Lo que más le gustaba eran los riñones de cordero a la plancha que le proporcionaban al paladar un delicado gustillo a orina tenuemente aromatizada.
Tenía los riñones en mente mientras se movía por la cocina con suavidad, ajustando las cosas del desayuno para ella en la bandeja gibosa. Luz y aire helados había en la cocina pero fuera una mañana agradable de verano por todas partes. Le abrieron un poco la gazuza.
El carbón se enrojecía.
Otra rebanada de pan con mantequilla: tres, cuatro: bien.
A ella no le gustaba el plato lleno. Bien. Apartándose de la bandeja, levantó el hervidor de la hornilla y lo colocó de lado sobre el fuego. Allí quedó posado, deslucido y achaparrado, con el pitorro levantado. Un té pronto. Bueno. Boca seca.
La gata caminó estiradamente alrededor de una pata de la mesa el rabo espigado.
—¡Marrañau!
—Ah, con que estás ahí, dijo Mr. Bloom, apartándose del fuego.
James Joyce
Ulises
Título original: Ulysses
James Joyce, 1922
Traducción: María Luisa Venegas Lagüéns & Francisco García Tortosa
07 febrero 2026
06 febrero 2026
05 febrero 2026
MANIFESTACIONES INSÓLITAS (4)
El espejo del rey cuenta una interesante leyenda sobre Themar, es decir, Teamhar, actualmente Tara, la antigua capital de Irlanda. El rey celebraba allí los juicios, sentado en un trono puesto sobre un promontorio; un día, pronunció un juicio inicuo y la tierra se dio la vuelta. «Lo que estaba abajo se encontró encima, todas las casas y el mercado real quedaron hundidos en las entrañas de la tierra». El libro de los monstruos, escrito hacia el año mil, afirma esto: «Dicen que en los pantanos hay monstruos con tres cabezas humanas, y cuentan la fábula de que habitan en las profundidades de los estanques, como las ninfas».
Se constara de inmediato, con estos simples ejemplos, que existen fuerzas desconocidas que reciben a veces una forma, forma de animal o forma humana, e incluso forma inanimada. Pero estas criaturas o estos objetos encarnan de hecho dichas fuerzas y son una forma más expresiva de representárselas.
Gervasio de Tilbury, que redacta hacia 1210 sus Ocios imperiales dedicados al emperador Otón IV de Brunswick, refiere también cosas extraña. En Italia está la ciudad de Terdona: «Cada vez que un jefe de familia de este lugar tiene que morir dentro del año, fluye sangre en un surco cavado en sus tierras por la reja del arado». En Cataluña, en el obispado de Gerona, se alza una montaña que tiene en su cumbre un lago de aguas muy negras y de fondo insondable. «Se encuentra allí, según cuentan, una morada de demonios […]. Si se echa al lago una piedra o algo pesado, estalla de inmediato una tormenta, como si los demonios estuviesen enfurecidos». Fray Salimbenio, en su Crónica, indica que Pedro III de Aragón subió un día de 1285 al monte Canigó y se encontró en medio de una tormenta; encontró un estanque, echó en él una piedra y vio surgir un abominable dragón que salió volando por encima de las aguas. Cerca de Cardeuil, prosigue Gervasio, al otro lado del canal de la Mancha, se extiende un bosque en medio del cual se encuentra un valle rodeado de montes: «Cada día, a cierta hora, se puede oír un carrillón melodioso de campanas». ¿Por qué esta fuente del obispado de Uzès cambia de lugar si ponen en ella algo sucio ¿Por qué los ataúdes que bajan por el Ródano se detienen por sí solos en el cementerio de los Aliscamps? En la región de Aix, dice Gervasio de Tilbury, existe «un peñasco en cuya pared a pico hay abiertas ventanas […]» y en las que aparecen «dos o varias señoras que parecen conversar entre ellas», pero, cuando uno se acerca, se esfuman. En el castillo de Livron, en el obispado de Valence, existe una torre que no soporta la presencia de un vigilante nocturno: el hombre es cogido y dejado en el valle, más abajo…
Claude Lecouteux
Demonios y genios comarcales en la Edad Media
04 febrero 2026
MANIFESTACIONES INSÓLITAS (3)
En su Topografía hibérnica, Gerardo de Barri cita un lago que se encuentra al norte de Munster y que tiene dos islas: ningún hombre puede morir en la menor, que por consiguiente se llama «Isla de los vivos» (Insula viventium). En el Itinerario de Cambria, el propio Gerardo evoca una piedra que regresa al lugar de donde ha sido tomada; Hugo de Shrewsbury la hizo encadenar a otro lugar, pero fue en vano: la piedra volvió a su lugar de origen. Un fenómeno parecido se constata en la Historia Britonum, atribuida a Nenio: las piedras sacadas del túmulo en el que está enterrado Cabal, el perro del rey Arturo, regresan solas al cairn. Nenio habla también de una montaña que gira tres veces por año, de piedras que deambulan durante la noche y de una torre de vidrio en medio del mar.
Claude Lecouteux
Demonios y genios comarcales en la Edad Media
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Tañe el abad a maitines, mucha prisa que se dan. Mío Cid y su mujer para la iglesia se van. Echóse doña Jimena en las gradas del altar y a ...





