19 junio 2021
18 junio 2021
18 de junio
Con el café de la mañana entró en la habitación de Schwejk un hombre con uniforme y abrigo del ejército ruso.
Ese hombre hablaba el checo con acento polaco. Era uno de aquellos sinvergüenzas que se dedicaban al contraespionaje, miembro de la policía secreta militar. Para espiar a Schwejk no se anduvo con rodeos, sino que empezó sencillamente diciendo:
—¡A menuda pocilga he ido a parar por mi imprudencia! Estaba en el regimiento 28 y me pasé en seguida a los rusos y luego me dejé coger de una manera tan tonta… A los rusos les dije que iría con la patrulla de avance. Estuve en la sexta división de Kíev. ¿En qué regimiento ruso estuviste tú, compañero? Me parece que nos hemos visto antes en Rusia. En Kíev conocí a muchos checos que se fueron al frente con nosotros cuando nos pasamos al ejército ruso, pero ahora no puedo acordarme de sus nombres ni de dónde eran. Tal vez tú te acuerdes de alguno. ¿Con quién andabas tú? Me gustaría saber cuáles son los soldados del regimiento 28 que hay allí.
17 junio 2021
17 de junio
12 - El propietario de un Colt 45
(Lunes 17 de junio, por la mañana)
Al día siguiente, por la mañana, Vance y yo llegamos al despacho del procurador poco después de las nueve. Ya hacía veinte minutos que nos esperaba el capitán.
Markham indicó a Swacker que le hiciera pasar inmediatamente.
El capitán Philip Leacock era muy alto, imberbe y flaco; tenía la cara seria e inmóvil, y se colocó ante el procurador como soldado que esperase, erguido y atentísimo, las órdenes de un superior.
—Siéntese, capitán —dijo Markham—. Le he llamado, como usted sabe, para hacerle algunas preguntas respecto a sus relaciones con mister Alvin Benson.
—¿Se sospecha de mí como implicado? —preguntó, con ligero acento del Sur.
—Ya lo veremos —contestó fríamente Markham—. Precisamente voy a preguntarle para averiguarlo.
El otro, rígido en su asiento, esperaba.
Markham le miraba fijamente a los ojos.
—Creo que usted amenazó a mister Benson —dijo.
16 junio 2021
16 de junio
Hacía varias semanas que el duque se mostraba en público con este individuo misterioso, siempre enmascarado, que le acompañaba a todas partes, sin que nadie conociese su enigmática personalidad.
Cuando llegaron ante el palacio Cesarini —habitado ahora por el cardenal Antonio Sforza y construido por Rodrigo de Borja cuando aún no era Papa— los dos hermanos se despidieron. Juan pretextó el capricho de un paseo nocturno que deseaba hacer solo, y esto, unido a la presencia del enmascarado, hizo suponer a César que su hermano se encaminaba a una cita galante. Lo mismo creyeron el Papa y todos los de su intimidad al ver que al otro día, 16 de junio, el duque no regresaba a sus habitaciones del Vaticano, suponiéndolo oculto en la casa de alguna dama, no pudiendo salir hasta la noche, por miedo a la vigilancia del padre y del marido.
15 junio 2021
15 de junio
—Lord Tankerell —dijo Schnabel—. Seguro que ha oído hablar de él. Fue fiscal general del Estado hace unos cuantos años.
—¿Ése? ¿Y a eso le llama usted una fuente fiable, a un ex fiscal? Esos mamones no son capaces ni de deletrear sus nombres, de puro tontos.
—Ya. Pues los nombres de Karl K. y Ross Skundler no los van a tener que deletrear, porque están escritos bien clarito en la firma de sus declaraciones juradas —dijo Schnabel—. Si los leen aquí, le caen de doce a veinte años, y si lo hacen en los Estados Unidos, la perpetua. Tienen una prisión para los juzgados por la RICO en un sitio que se llama Marian. Alta seguridad. De allí sólo se sale con los pies por delante.
Hubo una larga pausa mientras Hartang digería esta información. Se estaba poniendo malo sólo de pensarlo.
—¿Qué es la RICO? —preguntó.
14 junio 2021
12 de junio
Mi mujer se fue allí a mediados de mayo, vino a Los Ángeles a pasar un par de fines de semana y tenía que volver aquí para asistir a una fiesta el 12 de junio, pero no apareció. Desde entonces no he vuelto a verla.
—¿Qué ha hecho usted? —le pregunté.
—Nada. Absolutamente nada. Ni siquiera he ido por allí.
Esperó. Deseaba que le preguntara por qué.
—¿Por qué? —pregunté.
Echó hacia atrás el sillón para abrir un cajón que tenía cerrado con llave. Sacó de él un papel doblado y me lo entregó. Lo desdoblé y vi que era un telegrama. Lo habían cursado en El Paso el día 14 de junio, a las nueve diecinueve de la mañana. Iba dirigido a Derace Kingsley, Carson Drive, 965, Beverly Hills, y decía:
Cruzo frontera para pedir divorcio en México. Stop. Me caso con Chris. Stop. Adiós y buena suerte. Crystal.
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