06 junio 2021
05 junio 2021
5 de junio
5 de junio, 1966
Hoy es sábado, cinco, sí, creo que es cinco, y esta mañana entregué a Baeza el original de la primera parte de Las ínsulas extrañas. Ayer recibí el resto de la copia, y da un total asombroso de 187 folios: 187 folios que deben de estar escritos a espacio y medio, con lo cual, Gonzalito, te está resultando una novela de tomo y lomo. La he entregado, espero el resultado de la lectura, y puede suceder, naturalmente, que guste o que no guste. Ahora bien, con la copia venía una nota de Ll., a quien considero una lectora inteligente, que considero bastante satisfactoria. Como por otra parte a mí también me gusta (en la medida en que mi juicio puede ser válido), creo que de momento estoy obligado a continuarla. He suprimido de esa copia, siguiendo el mismo criterio que con los folios anteriores, la mayor parte de las acotaciones que Ll. llama de evasión, y he dejado únicamente las que a mí me parecen indispensables: porque tengan gracia, porque tengan valor constructivo, y alguna de ellas porque tiene valor poético.
Y ahora acabo de escuchar mis notas de anteayer, y la conclusión que saco de ellas es que no sé por dónde ando. Dada la situación, dado el material de que dispongo, va a ser inevitable que la segunda parte sea, al menos en su mitad, todo lo que hoce Landrove a lo largo del día, porque hasta ahora es Landrove el que conduce la acción: me refiero a la acción de la segunda parte.
Gonzalo Torrente Ballester
Los cuadernos de un vate vago
En Los cuadernos de un vate vago Torrente da cuenta de cómo nacieron algunas de sus novelas. Entre 1961 y 1976, Torrente recogió gran parte de sus notas trabajo en cintas magnetofónicas. Al magnetófono le contaba sus problemas durante la escritura, le hablaba acerca de la gestación de varias de sus obras o de sus miedos y sus alegrías. A veces, incluso, le contaba al magnetófono la historia y luego la transcribía. En este volumen se recogen, tal cual se narraron y con la mínima corrección, este conjunto de soliloquios. Se trata de una obra de características inéditas en las letras españolas, y posiblemente universales, por la técnica empleada en ella; y en un texto de gran dimensión literaria: paso de la literatura oral a la literatura escrita, en una bellísima y contundente prosa.
04 junio 2021
4 de junio
Sin embargo, la isla que más ha excitado la fantasía de la posteridad es la isla de los Bienaventurados, a la que llegan nuestros navegantes tras siete años de peripecias, lugar de gran delicia y amenidad.
La isla de los Bienaventurados forzosamente había de suscitar un deseo incontenible, de modo que durante toda la Edad Media, e incluso en el Renacimiento, se creía firmemente en su existencia. Aparece en los mapas, como en el mapamundi de Erbsdorf, y en un mapa de Toscanelli realizado para el rey de Portugal. A veces se sitúa en la latitud de Irlanda, en los mapas más modernos se coloca más al sur, a la altura de las Canarias, o islas Afortunadas, y a menudo las islas Afortunadas se confunden con la isla llamada de San Brandán; otras veces esta se identifica con el grupo de las Madeira, e incluso con otra isla inexistente como la mítica Antilia, tal como aparece en el Arte del navegar de Pedro de Medina, del siglo XVI. En el globo de Behaim, de 1492, la isla estaba situada bastante más hacia Occidente y cerca del ecuador. Y ya se le había asignado el nombre de isla Perdida, Ínsula Perdita.
03 junio 2021
3 de junio
UNA HISTORIA EN VEINTICUATRO ANUNCIOS
3 de junio.—«Caballero culto, joven y honorable, desea amistad señorita guapa y elegante, que pese 56 kilos como máximum y sea muy romántica. Inútil presentarse mundanas o bizcas. Escribid, Melecio Marocho. Apartado, 363».
—oOo—
3 de junio.—«Señorita guapa, elegante, pesando 50 kilos, alma romántica, haría amistad gustosa con caballero joven, honorable y culto. Buen fin. Dirigirse al continental “Los Nenes Veloces”, a nombre de “Diamantina”».
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9 de junio,—«Diamantina: ¿Por qué no acudió a mi cita del jueves? La espero el lunes. Idolatrándola, Melecio».
02 junio 2021
2 de Junio
La estimación que los Turcos hacen de la Agricultura, se colige de una noticia, que leímos en la continuación de la Gaceta de Holanda de 3 de Agosto de 1736. Allí se refiere el modo con que en Constantinopla se declaró la guerra contra la Rusia el día 2 de Junio de aquel año. Todos los Gremios, en número de sesenta y tres, se juntaron en la gran Plaza de Meidan, y de allí fueron en procesión al Serrallo, para que los viese el Sultán. Lo que hace a nuestro propósito, es, que en aquella ceremonia se dio entre todos los Gremios el primer lugar a la Agricultura, la cual marchaba delante de todos los demás, representada en un hombre, que conducía un arado, tirado de dos Bueyes, y al mismo tiempo esparciendo el grano en la tierra. Los Turcos, aunque bárbaros en la Religión, son sumamente hábiles en la Política, como advertimos en otra parte; y la preferencia, que dan a la Agricultura sobre todos los demás oficios, es muy importante para confirmar este concepto.
01 junio 2021
1 de junio
1 de junio. - Echamos el ancla en la hermosa bahía donde se halla el Puerto Desolación. Comienza el invierno y nunca he visto paisaje más triste y sombrío. El follaje del bosque es tan oscuro, que parece negro, y lo que no está negro blanquea por la nieve que lo cubre, distinguiéndose sólo confusamente a través de una atmósfera brumosa y fría. Por fortuna nuestra hace un tiempo magnífico dos días seguidos. En uno de éstos presenta un soberbio espectáculo el monte Sarmiento, montaña bastante distante y que se eleva a 6.800 pies. Una de las cosas que más me sorprendió en la Tierra del Fuego es la escasa elevación aparente de las montañas realmente muy altas. Creo que esta ilusión proviene de una causa que a primera vista no se sospecha, y es, que toda la masa, desde la orilla del mar hasta el vértice, se presenta a la vista. Recuerdo haber visto una montaña desde las orillas del canal del Beagle: y en aquel punto abarcaba la vista de un solo golpe toda la montaña desde la base al vértice; he vuelto a verla después, pero desde el estrecho de Ponsonby, y entonces dominando otras cadenas; pues bien, me pareció infinitamente más alta, porque las cadenas intermedias me permitían mejor apreciar su elevación.
Antes de llegar a Puerto-Desolación vimos a dos hombres que corrían a lo largo de la costa anhelando alcanzar nuestro barco. Se envía una canoa para recogerlos, y resultan ser dos marineros que han desembarcado de un ballenero y han estado viviendo con los patagones. Los han tratado estos indios con su acostumbrada benevolencia, y separados de ellos accidentalmente se dirigían a Puerto-Desolación, con la esperanza de encontrar allí un barco cualquiera. Es indudable que se trataba de abominables vagabundos, pero no he visto nunca hombres de aspecto más miserable. Desde hacía algunos días no habían tenido otro alimento que algunos moluscos y bayas silvestres; sus vestidos, verdaderos andrajos, estaban, además, quemados por varios sitios, por haberse acostado demasiado cerca del fuego. Llevaban algunos días de hallarse expuesto a la lluvia, al granizo y la nieve, y, sin embargo, disfrutaban de buena salud.
Durante nuestra estancia en Puerto-Desolación vinieron los fueguenses a molestarnos por dos veces. Habíamos desembarcado gran cantidad de herramientas y ropas, y teníamos algunos hombres en tierra; por lo cual creyó el capitán que convenía mantener a los salvajes a distancia. La primera vez se dispararon algunos tiros al aire, cuando estaban bastante lejos y de modo que no se les alcanzase. Era muy curioso observar con los anteojos la conducta de los indios en tales momentos. A cada bala que caía al suelo recogían piedras para tirarlas contra el barco, que estaría a milla y media de distancia. Mandóse luego una chalupa con orden de aproximarse y hacer algunas descargas de mosquetería cerca de ellos. Se ocultaron entonces detrás de los árboles, y tras de cada descarga disparaban ellos sus flechas, que no podían llegar hasta la chalupa, como por señas, y riéndose, lo hacía observar el oficial que la mandaba Se encolerizaron tanto entonces, que sacudían con rabia los abrigos; pero no tardaron en comprender que las balas alcanzaban a los árboles por encima de sus cabezas y escaparon. Desde ese día nos dejaron en paz y no trataron de aproximarse a nosotros. En este mismo punto, y durante un viaje anterior del Beagle, habían molestado mucho los salvajes; para asustarlos se lanzó un cohete sobre sus chozas, y el éxito fue completo; uno de los oficiales me contó el extraño contraste que se produjo entre el clamoreo inmenso mezclado con los ladridos de los perros, mientras el cohete brillaba por el aire, y el profundo silencio que siguió uno o dos minutos después. A la mañana siguiente no había un solo fueguense por aquellos alrededores.
Charles Darwin
Viaje de un naturalista alrededor del mundo
Darwin tenía veintidós años cuando se embarcó como naturalista en el Beagle para realizar un viaje de exploración alrededor del mundo que duró cinco años. Además de una aventura extraordinaria, el largo periplo fue para Darwin el campo de pruebas que le permitió elaborar una concepción nueva sobre el origen y la evolución de las distintas formas de vida de la Tierra.
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