Mostrando entradas con la etiqueta Cayo Valerio Catulo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cayo Valerio Catulo. Mostrar todas las entradas

20 enero 2026

Viuamus, mea Lesbia, atque amemus

Viuamus, mea Lesbia, atque amemus,
rumoresque senum seueriorum
omnes unius aestimemus assis.
Soles occidere et redire possunt:
nobis, cum semel occidit breuis lux,
nox est perpetua una dormienda.
Da mi basia mille, deinde centum,
dein mille altera, dein secunda centum,
deinde usque altera mille, deinde centum.
Dein, cum milia multa fecerimus,
conturbabimus illa, ne sciamus,
aut nequis malus inuidere possit,
cum tantum sciat esse basiorum.

Cayo Valerio Catulo
(Siglo I a.C.)

Vivamos, Lesbia mía y amémonos, hagamos caso omiso a todas las habladurías de los ancianos en exceso escrupulosos. Los astros pueden ocultarse y reaparecer, pero nosotros tendremos que dormir en noche perpetua tan pronto como se apague la breve llama de nuestra vida. Dame mil besos y después cien, otros mil luego, luego otros cien. Empieza de nuevo hasta llegar a otros mil y a otros cien. Después, cuando hayamos acumulado muchos miles, los revolveremos todos para perder la cuenta o para que ningún malvado envidioso sea capaz de embrujarnos cuando sepa que nos hemos dado tantos besos.


Cayo Valerio Catulo (en latín, Gaius Valerius Catullus; Verona, actual Italia, h. 87 a. C.-Roma, h. 57 a. C., aunque muchos estudiosos aceptan las fechas 84 a. C.-54 a. C.) fue un poeta latino.

27 mayo 2024

El pajarillo de Lesbia

El pajarillo de Lesbia

Pajarillo, delicia de mi amada,
con el que ella, acogiéndolo en su regazo, suele jugar
y al que le ofrece, cuando le ataca, la punta de su dedo,
provocando sus sañudos mordiscos,
y cuando, en su ardiente nostalgia de mí,
le agrada no sé qué querido jugueteo
que alivia sus pesares,
—para calmar, yo pienso, el rigor de sus ansias—:
ojalá yo pudiera como ella jugar contigo
y disipar las duras penas de mi alma:
es tan agradable para mí como dicen que fue
para la veloz muchacha la manzana de oro
que aflojó el cinturón tanto tiempo anudado.

Cayo Valerio Catulo
Poesía completa

Catulo se enamoró de una dama hermosa y licenciosa llamada Clodia, quien estaba casada con Quinto Cecilio Metelo Céler, el gobernador de la Galia Cisalpina. Clodia también era hermana de Publio Clodio Pulcro, un enemigo de Cicerón. A pesar de aparecer en los versos de Catulo bajo el nombre métricamente equivalente “Lesbia” (que alude a la poetisa griega Safo de Lesbos), Clodia fue infiel a Catulo después de concederle sus encantos. Esto dejó a Catulo dividido entre el amor y el odio.

05 diciembre 2022

amata nobis quantum amabitur nulla (amada por mí como ninguna otra será amada)

 El enunciado «romántico» del v. 5: amata nobis quantum amabitur nulla, se convertirá en un clásico lema de la poesía amorosa de todos los tiempos.

Desdichado Catulo, deja de cometer locuras y lo que ves perdido, dalo por perdido. Brillaron un día radiantes soles para 5ti, cuando ibas y venías a donde te llevaba la joven, amada por mí como ninguna otra será amada. Cuando allí surgían aquellos numerosos juegos amorosos, que tú querías y la joven no desdeñaba, brillaron, en verdad, radiantes soles para ti. Ahora ella ya no los quiere. Tú, no seas débil; <no los quieras> tampo10co. Ni persigas a quien huye, ni vivas desdichado; resiste con obstinación, aguanta. Adiós, joven, ya Catulo resiste. No te buscará, ni irá a rogarte en contra de tu voluntad. Pero tú sufrirás, cuando nadie se dirija a ti. Maldita, ¡ay de ti! ¡Qué vida te 15aguarda! ¿Quién se te va a acercar ahora? ¿A quién le parecerás hermosa? ¿A quién vas a amar ahora? ¿De quién se dirá que eres? ¿A quién vas a besar? ¿A quién le morderás los labios? Pero tú, Catulo, aguanta sin ceder.

Cayo Valerio Catulo & Albio Tibulo

Poemas & Elegías

Biblioteca Clásica Gredos - 188

26 junio 2022

Besos de Lesbia

 Quaeris, quot mihi basiationes
tuae, Lebia, sint satis superque.
quam magnus numerus Libyssae harenae
lasarpiciferis iacet Cyrenis,
oraclum Iouis inter aestuosi
et Bati ueteris sacrum sepulcrum,
aut quam sidera multa, cum tacet nox,
furtios hominum uident amores:
tam te basia multa basiare
uesano satis et super Catullo est,
quae nec pernumerare curiosi
possint nec mala fascinare lingua.

Besos de Lesbia

Me preguntas, Lesbia, cuántos besos tuyos
serían suficientes para mí.
Tan gran número como las arenas de Libia
se extienden por Cirene, rica en laserpicio,
entre el oráculo del ardiente Júpiter
y el sepulcro sagrado del viejo Bato;
o tantos como estrellas ven, cuando calla la noche,
los furtivos amores de los hombres:
le bastaría al loco de Catulo
que tú le dieras tantos besos
que contar no pudieran los curiosos
ni con su perniciosa lengua aojarlos.

Cayo Valerio Catulo
Poesía completa
Traducción: Ramón Irigoyen