21 enero 2023
20 enero 2023
TRECE LINEAS (más o menos). 10 de 365
Álvar Núñez Cabeza de Vaca
Naufragios y Comentarios
Fue la gesta de unos españoles que durante diez largos años conocen toda clase de privaciones y calamidades y a los que mantiene vivos su afán por sobrevivir. Al final de su aventura tropezarán con otros españoles que, a sangre y fuego, están llevando a cabo la conquista de Nueva Galicia.
Si la trama de la narración está formada por estas aventuras, el meollo lo constituye el relato de Álvar Núñez sobre las distintas sociedades indígenas que va conociendo y de las que hoy ya sólo queda el testimonio literario del español. De ahí, precisamente, que los Naufragios alcancen singular relevancia sobre todo desde que los pioneros del Far West, allá en el siglo pasado, llevaran a cabo el genocidio amerindio, tan traído y llevado en el cine.
Aunque los Comentarios tienen el objetivo de justificar una labor de gobierno puesta en entredicho por una sublevación contra el Adelantado Álvar Núñez, no podemos olvidar que, por encima del relato leguleyo, sobresale la preocupación indigenista, base fundamental justamente de su defensa ante el Consejo de Indias. Álvar Núñez nos proporciona un conocimiento exhaustivo de la tierra, de su flora y fauna, y, sobre todo, de sus hombres, los indígenas del Río de la Plata, sobre quienes nos ha dejado una minuciosa descripción que hoy adquiere valor de documento inestimable.
19 enero 2023
TRECE LINEAS (más o menos). 9 de 365
Llama al que lía gruesos cigarrillos,
Al forzudo, y ofrécele batir
En tarros de cocina las concupiscentes cuajadas.
Deja que las sirvientas huelguen con los mismos vestidos
Que suelen llevar, y deja que sus galanes
Lleven flores envueltas en periódicos del mes pasado.
Deja que ser rime con parecer.
El único emperador es el Emperador de los Helados.
Llévate algo del aparador
Donde faltan tres borlas de cristal, aquella sábana
Donde ella bordaba una vez fantasías
Extendiéndola luego para ocultar su cara.
Si sus callosos pies quedan fuera, llegan
A mostrar qué fría y muda está ella.
Deja fijar la lámpara a su viga.
El único emperador es el Emperador de los Helados.
Wallace Stevens
Domingo a la mañana y otros poemas
18 enero 2023
TRECE LINEAS (más o menos). 8 de 365
07.15Gurb abandona la nave por la escotilla 4. Tiempo despejado con ligeros vientos de componente sur; temperatura, 15 grados centígrados; humedad relativa, 56 por ciento; estado de la mar, llana.
07.21Primer contacto con habitante de la zona. Datos recibidos por Gurb: Tamaño del ente individualizado, 170 centímetros; perímetro craneal 57 centímetros; número de ojos, dos; longitud del rabo, 0.00 centímetros (carece de él). El ente se comunica mediante un lenguaje de gran simplicidad estructural, pero de muy compleja sonorización, pues debe articularse mediante el uso de órganos internos. Conceptualización escasísima. Denominación del ente, Lluc Puig i Roig (probable recepción defectuosa o incompleta). Fundación biológica del ente: profesor encargado de cátedra (dedicación exclusiva) en la Universidad Autónoma de Bellaterra. Nivel de mansedumbre, bajo. Dispone de medio de transporte de gran simplicidad estructural, pero de muy complicado manejo denominado Ford Fiesta.
07.23Gurb es invitado por el ente a subir a su medio de transporte. Pide instrucciones. Le ordeno que acepte el ofrecimiento. Objetivo fundamental: no llamar la atención de la fauna autóctona (real y potencial).
07.30Sin noticias de Gurb.
Eduardo Mendoza
Sin noticias de Gurb
17 enero 2023
TRECE LINEAS (más o menos). 7 de 365
solté una paloma.
La paloma emprendió el vuelo, pero regresó:
no había encontrado donde posarse.
Entonces solté una golondrina.
La golondrina emprendió el vuelo, pero regresó:
no había encontrado lugar donde posarse.
Entonces solté un cuervo.
El cuervo emprendió el vuelo, vio la mengua de las aguas,
corrió, resbaló, croó y no regresó.
Entonces hice que todo saliera, hacia los cuatro vientos,
ofrecí un sacrificio, en la cumbre de la montaña,
preparé siete hogueras para incienso.
En su base amontoné caña, cedro y mirto.
Los dioses percibieron el aroma
y acudieron como una nube de moscas,
rodearon al sacrificador.
Cuando la gran diosa Ishtar llegó,
hizo tintinear sus ricas joyas, obra de Anu, y dijo:
“¡Oh dioses que estáis reunidos aquí:
tan cierto como que nunca me olvido de este collar de lapislázuli,
jamás me olvidaré de estos últimos días!
Que los dioses tomen parte en el sacrificio,
pero que Enlil se mantenga aparte,
porque irreflexivamente, desencadenó el diluvio
y lanzó a mi pueblo a la destrucción”.
Cuando Enlil llegó
y vio la nave
enfurecióse contra los dioses del cielo.
“¿Ha escapado algún alma humana?
¡Ningún hombre ha sobrevivido a la destrucción!”.
Ninurta abrió la boca y dijo:
“¿Quién, excepto Ea, puede formar planes?
Sólo Ea lo sabe todo”.
Ea abrió la boca y dijo
al valiente Enlil:
“¡Oh tú, héroe, tú, el más sabio de los dioses!
¿Cómo pudiste, sin razón, desatar el diluvio?
¡Al pecador castígalo por su pecado
y al transgresor por su transgresión!
16 enero 2023
TRECE LINEAS (más o menos). 6 de 365
Insignificante como su persona era también su cara pálida. Una barba de un negro común y corriente la enmarcaba, cubriéndole la boca. Sus ojos eran grandes, negros, perezosos y se hallaban semiocultos por los pesados párpados. Siempre llevaba puesta una gorrita de reps de seda negra, ese tejido del que a veces se hacen corbatas de escaso precio y pasadas de moda. Vestía uno de esos caftanes judíos tan comunes en aquella zona y que cubren medio cuerpo, cuyos faldones aleteaban cada vez que Mendel Singer apretaba el paso por las callejuelas, batiendo recia y acompasadamente las cañas de sus altas botas de cuero.
Parecía un hombre más bien falto de tiempo y lleno de quehaceres urgentes. En realidad, su vida era pesada y a veces incluso calamitosa. Debía vestir y alimentar a una mujer y tres niños (ella estaba embarazada del cuarto). Dios sólo había dado fertilidad a su naturaleza, serenidad a su corazón y pobreza a sus manos, que no tenían oro que pesar ni billetes de Banco que contar. Pese a lo cual su vida discurría sin pena ni gloria, como un pobre arroyuelo entre míseras orillas. Cada mañana Mendel agradecía a Dios el sueño que le había dado, el despertar y el día que empezaba.
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Tañe el abad a maitines, mucha prisa que se dan. Mío Cid y su mujer para la iglesia se van. Echóse doña Jimena en las gradas del altar y a ...




