«… La tarde del 10 de octubre y la del 23 de octubre, en vez de volver al domicilio después del trabajo tomó una dirección nueva y fue a un edificio religioso casi a las afueras de la ciudad, de acceso y retirada muy fáciles en coche, con calles laterales anchas. Visita de tres horas, no se sabe si en relación con las investigaciones que se trae entre manos. Cambia de acera con frecuencia. Se para en los escaparates y se vuelve muy rápido. Come todos los días entre dos y media y tres y media en la cafetería Monterrey, siempre en la misma mesa individual: controla por la ventana la plaza y está de frente a la única puerta de entrada al comedor, al final de una escalera que sube desde la planta baja de la cafetería. Ya no toma alcohol y no fuma. En cada comida se toma varias cocacolas. Luz del salón del domicilio encendida hasta las doce de la noche. No sale a cenar. Compra los viernes en un supermercado del barrio, SuperDani-4, con barras de control a la entrada y salida y parte trasera con acceso a almacén y muelle de carga y descarga. A la una apaga la luz del dormitorio. Algunas noches se vuelve a encender horas más tarde. No sale por las noches, a no ser por cosas del trabajo. El 15 de octubre lo recogió un coche de la policía sin señales de identificación a las 12.45 de la noche. El número de su teléfono no viene en la guía. Cuando no está trabajando pasa solo la mayor parte del tiempo. No recibe visitas. Hace todos los días lo mismo, pero nunca lo hace de la misma manera. En la cafetería del Monterrey, el 4 de noviembre a las 10.15 de la mañana se le acercan mientras desayuna un periodista y un fotógrafo de los pocos que todavía esperan alguna novedad en el caso de la niña. Los saluda muy serio, mira con desconfianza a la cámara. No deja que le hagan fotos. El fotógrafo y el periodista le quieren pagar el café, pero él se niega, les dice adiós y se va. A los otros les falta tiempo para hablar mal de él, no hace falta acercarse mucho para oír lo que dicen. Si me llega a tirar aquella vez la cámara le pongo una denuncia, dice el fotógrafo. Comentario del periodista, a comprobar bien, por si interesa dar salida a la historia: “Me han contado que este cabrón empezó de social en la universidad, cuando Franco, denunciando gente”».
No hay comentarios:
Publicar un comentario