04 enero 2026
03 enero 2026
Relatos inquietantes para chicos valientes
Quizá este libro no debería haber caído en tus manos. Aún estás a tiempo. No te dejes engañar por su portada colorista ni por las ilustraciones del interior. Sólo quiere atraparte. Y cuando lo consiga disfrutará haciéndote pasar miedo, mucho miedo. Entonces, después de leer uno o dos relatos, no te quedará más remedio que correr a esconderte en un lugar seguro. O quizá prefieras echarle valor y estremecerle de puro gozo leyendo estas veinte historias inquietantes: así averiguarás lo que le ocurrió a otros chicos que se creían tan valientes como tú.
Aunque estos relatos estén escritos por autores de fama universal como Charles Dickens, H. G. Wells, Nathaniel Hawthorne, Oscar Wilde, Arthur Conan Doyle, Bram Stoker, H. P. Lovecraft o Edgar Allan Poe, no te fíes, sólo quieren hacerte pasar un mal rato. Monstruos, espectros, maldiciones, muñecos siniestros y pactos diabólicos serán sus macabros aliados. Pero si, a pesar de mi consejo, te empeñas en abrir las páginas de este libro, entonces es que eres un tipo muy valiente.
AA. VV.
Relatos inquietantes para
chicos valientes
Valdemar: El Club Diógenes - 271
02 enero 2026
y había manzanos a lo largo de las presas...
Ahora que viejo y fatigado voy, perdido con los años el amable calor de la moza fantasía, por veces se me pone en el magín que aquellos días por mí pasados, en la flor de la juventud, en la antigua y ancha selva de Esmelle, son solamente una mentira, que por haber sido tan contada, y tan imaginada en la memoria mía, creo yo, el embustero, que en verdad aquellos días pasaron por mí, y aun me labraron sueños e inquietudes, tal eran como una afilada trincha en las manos de un vago y fantástico carpintero. Verdad o mentira, aquellos años de la vida o de la imaginación, fueron llenando con sus hilos el huso de mi espíritu, y ahora puedo tejer el paño de estas historias, ovillo a ovillo. Cuando de obra de nueve años cumplidos por Pascua Florida, con la birreta en la mano, me acerqué a la puerta de mi amo Merlín, ¿quién diría que me la iban a llenar, la gorrilla nueva, de las más misteriosas magias, encantos, inventos, prodigios, trasiegos y hechizos? Nunca regalo como este, digo yo, le fue hecho a un niño, y como de un cuerno maravilloso saco cinta tras cinta, cuento tras cuento, y con mis propios ojos contemplo toda aquella tropa profana que a Merlín acudía y a sus siete saberes: en Merlín se añadían, tal los hilos de un sastre invisible, todos los caminos del trasmundo. Él, el maestro, hacía el nudo que le pedían. Ya lo veréis.
01 enero 2026
Hubo un tiempo
Hubo un tiempo en el que, para la mayoría de nosotros, el día de Navidad envolvía nuestro limitado mundo como un anillo mágico y colmaba nuestros deseos y aspiraciones; aunaba diversiones hogareñas, afectos y sueños; reunía todo y a todos al amor de la lumbre; y dotaba de plenitud la pequeña imagen que resplandecía en nuestros brillantes ojos infantiles.
Llegó otro tiempo, tal vez demasiado pronto, en el que nuestros pensamientos rebasaron ese estrecho límite; en el que nos faltaba una persona (muy querida, creíamos entonces, muy hermosa y totalmente perfecta) para que nuestra felicidad fuera completa; en el que también se nos echaba de menos (o eso pensábamos, que viene a ser lo mismo) en el fuego navideño junto al que esa misma persona se calentaba; y en el que entrelazábamos con todas las coronas y guirnaldas de nuestra vida el nombre de ella.
Fue el tiempo de las navidades radiantes e ilusorias que hace tanto nos abandonaron ¡para aparecer débilmente, tras la lluvia del verano, en los bordes más pálidos del arco iris! Fue el tiempo del disfrute beatífico de las cosas que iban a ser, y que nunca fueron; pero ¡eran tan reales en nuestra imaginación que sería difícil decir qué realidades ocurridas desde entonces han sido más incontestables!
Charles Dickens
La Navidad cuando dejamos de ser niños
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Tañe el abad a maitines, mucha prisa que se dan. Mío Cid y su mujer para la iglesia se van. Echóse doña Jimena en las gradas del altar y a ...
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LEYENDA DE LAS DOS ESTATUAS DISCRETAS Vivió un tiempo en unas dependencias de la Alhambra un hombrecillo llamado Lope Sánchez, jardinero fe...


