10 enero 2026

UN CUENTO DE HADAS (fragmento)

 La esencia del país de las hadas es ésta: se trata de un país cuyas leyes nos son desconocidas. Peculiaridad que comparte con el universo en que vivimos. No sabemos nada de las leyes de la naturaleza; ni siquiera sabemos si son leyes. Todo lo que podemos hacer es aceptar, primero por medio de la fe (en nuestros padres, tías y nodrizas), y luego mediante exiguos experimentos (durante el miserablemente insuficiente período de tres veintenas y una decena de años), la proposición general de que hay alguna clase de extraña conexión, a menudo repetida pero aun así inexplicada, entre la pólvora encendida y una ruidosa explosión. Y es ahí donde radica la profunda y sensata filosofía del cuento de hadas. El químico dice: «Mezcla estas tres sustancias y se producirá una explosión». El mago bueno del cuento de hadas dice: «Cómete estas tres manzanas y se le caerá la cabeza al gigante». Pero el químico habla con un tono y un estilo particulares que sugieren que hay una filosofía abstracta, alguna especie de conexión inevitable entre las tres sustancias y la explosión. A veces lo llama necesidad, es decir, algo que no puede quebrantarse. Otras lo llama ley, es decir, algo que puede quebrantarse. Pero siempre se refiere a que la imaginación ve una conexión entre las dos cosas —igual que ve una conexión entre el cuatro y el ocho—, cuando en realidad la imaginación no ve nada semejante. El método del cuento de hadas es mucho más filosófico. El mago dice: «Haz esta cosa extraordinaria y a continuación se producirá otra cosa extraordinaria totalmente diferente. No sé por qué ocurre; ni siquiera sé si ocurrirá siempre. Pero es un consejo que vale la pena tener en cuenta si se quiere matar a un gigante». Ignoramos si esas repeticiones naturales que ocurren por doquier a nuestro alrededor son leyes; ignoramos si son necesidades. Lo que sí sabemos es que son encantamientos, es decir, condiciones que se cumplen, pero cuya naturaleza es enteramente mística. El agua está embrujada, así que corre siempre cuesta abajo. Los pájaros están embrujados, de modo que vuelan. El sol está embrujado, y por eso brilla.

G. K. Chesterton

Correr tras el propio sombrero (y otros ensayos)

pájaros en rama

pájaros en rama

09 enero 2026

Odín

Odín

Se refiere que a la corte de Olaf Tryggvason, que se había convertido a la nueva fe, llegó una noche un hombre viejo, envuelto en una capa oscura y con el ala del sombrero sobre los ojos. El rey le preguntó si sabía hacer algo, el forastero contestó que sabía tocar el harpa y contar cuentos. Tocó en el harpa aires antiguos, habló de Gudrun y de Gunnar y, finalmente, refirió el nacimiento de Odín. Dijo que tres parcas vinieron, que las dos primeras le prometieron grandes felicidades y que la tercera dijo, colérica: «El niño no vivirá más que la vela que está ardiendo a su lado». Entonces los padres apagaron la vela para que Odín no muriera. Olaf Tryggvason descreyó de la historia, el forastero repitió que era cierto, sacó la vela y la encendió. Mientras la miraban arder, el hombre dijo que era tarde y que tenía que irse. Cuando la vela se hubo consumido, lo buscaron. A unos pasos de la casa del rey, Odín había muerto.


Jorge Luis Borges y Delia Ingenieros.

modelo para acuarelas

modelo para acuarelas sobre el otoño

08 enero 2026

Enas verdes ervas...

Enas verdes ervas... (cantiga de Pero Meogo)

Enas verdes ervas
vi anda’las cervas,
    meu amigo.

Enos verdes prados
vi os cervos bravos,
    meu amigo.

E con sabor d'elas
lavei mias garcetas,
    meu amigo.

E con sabor d'elos
lavei meus cabelos,
    meu amigo.

Des que los lavei,
d’ouro los liei,
    meu amigo.

Des que las lavara,
d’ouro las liara,
    meu amigo.

D’ouro los liei,
e vos asperei,
    meu amigo.

D’ouro las liara
e vos asperara,
    meu amigo.

Pero Meogo
Cantigas de amigo galaico portuguesas
(Siglos XIII-XIV)

La historia es simple: una joven espera a su amado en el campo (lugar ameno). Los ciervos macho y hembra pueden libremente aparearse. Los cabellos, en esta época, tienen una connotación sexual. (Garcetas y cabellos = guedejas y pelo)

En las verdes hierbas
vi correr las ciervas,
mi amigo;

en los verdes prados
vi a los ciervos bravos,
mi amigo.

Y con gusto de ellas
lavé yo mis trenzas,
mi amigo;

y con gusto de ellos
lavé mis cabellos,
mi amigo.

Cuando los lavé
de oro los até,
mi amigo;

luego de lavarlas
de oro las ataba,
mi amigo.

De oro los até
y os esperé,
mi amigo;

de oro las atara
y luego esperaba,
mi amigo.