14 mayo 2024
13 mayo 2024
El Ángelus de Gerardo

Ángelus
A Antonio Machado
Sentado en el columpio
el ángelus dormita
Enmudecen los astros y los frutos
Y los hombres heridos
pasean sus surtidores
como delfines líricos
Otros más agobiados
con los ríos al hombro
peregrinan sin llamar en las posadas
La vida es un único verso interminable
Nadie llegó a su fin
Nadie sabe que el cielo es un jardín
Olvido.
El ángelus ha fallecido
Con la guadaña ensangrentada
un segador cantando se alejaba
Gerardo Diego (1896-1987)
12 mayo 2024
EL HURACÁN
EL HURACÁN
Enciendes tu candela última, y vas a la tiniebla, el huracán se ríe de tu mano roja que protege la llama con una carcajada horrible.
Y tú no tienes fe bastante en que perdure. Pero sigues, porque el huracán no sabe en su violencia que una destruida candela es como un silencio o tres puntos suspensivos.
Al otro lado está quien guarda el fuego, las estrellas, un volcán, y tú lo sabes.
El tiempo de Eurídice (1996) de José Jiménez Lozano (1930 - 2020)
11 mayo 2024
10 mayo 2024
de "La luz de una candela" (diario o notas entre 1989 y 1993)
Una noche fría, profunda. Las estrellas parecen efectivamente puntas de cristal que cortasen, pero de una fascinante hermosura: el Cinturón de Orión, Aldebarán o Sirio, por ejemplo. Realmente llenan ellas solas el cielo y el mundo, y no se cansa uno de mirarlas.
A Pascal le llenaban de terror estos espacios cósmicos, pero a mí esos deslumbrantes candiles me acompañan. Y ya sé que no pueden hacer nada por nosotros y que su belleza sigue ahí, inconmovible, cuando en la noche se cometen mil crímenes; que son pura materia ígnea. Pero también la candela que se consume ante un icono, ante un muerto, o iluminando una lectura, es un puro fenómeno de combustión. También lo es nuestra vida, en último término. ¡Y cómo acompaña a esta vida aquella candela! (Pág. 31)
La luz de una candela (1996) de José Jiménez Lozano (1930 - 2020)
09 mayo 2024
08 mayo 2024
de "La luz de una candela" (diario o notas entre 1989 y 1993)
La humedad que deja la niebla en el tronco de los arboles, en la madera cortada para la chimenea, y en el barro del ladrillo y de las tejas, es como un barniz admirable mientras el sol se inclina, como lo hace en invierno, de un modo amable y dulce, sin llamar la atención realmente.
La luz de una candela (1996) de José Jiménez Lozano (1930 - 2020)
07 mayo 2024
El periodo del canto del cuco
El
periodo del canto del cuco (mayo)
Pasado el período del frío en el que la vegetación está como muerta y en el que el sol, aunque brille no calienta, período en el que el hombre europeo desde hace muchos siglos creía deber realizar determinados ritos para proteger sus intereses vitales, llega otro en el que el sol comienza a calentar, en que los vegetales dan muestras de vida robusta, en que los animales se sienten llenos de vigor, y el hombre percibe un aumento de sus fuerzas. Esta época afortunada dura hasta el momento en que el sol calienta más, pero su curso aparente disminuye y los vegetales empiezan a tener un aspecto menos vivo, señal del agostamiento futuro; los animales se cansan más y el hombre se siente más apagado. La época de esplendor va del mes de abril en su mitad, al mes de junio ya muy avanzado. El pueblo ha simbolizado este período y señala que es, precisamente, el período en el que canta el cucu («cuculus canorus»). Así, por ejemplo, en la provincia de Álava se considera muy grave que el pájaro no cante antes del 20 de abril. En tierra de Marquínez, Arlucea, etc., se dice esto:
Pasado el período del frío en el que la vegetación está como muerta y en el que el sol, aunque brille no calienta, período en el que el hombre europeo desde hace muchos siglos creía deber realizar determinados ritos para proteger sus intereses vitales, llega otro en el que el sol comienza a calentar, en que los vegetales dan muestras de vida robusta, en que los animales se sienten llenos de vigor, y el hombre percibe un aumento de sus fuerzas. Esta época afortunada dura hasta el momento en que el sol calienta más, pero su curso aparente disminuye y los vegetales empiezan a tener un aspecto menos vivo, señal del agostamiento futuro; los animales se cansan más y el hombre se siente más apagado. La época de esplendor va del mes de abril en su mitad, al mes de junio ya muy avanzado. El pueblo ha simbolizado este período y señala que es, precisamente, el período en el que canta el cucu («cuculus canorus»). Así, por ejemplo, en la provincia de Álava se considera muy grave que el pájaro no cante antes del 20 de abril. En tierra de Marquínez, Arlucea, etc., se dice esto:
Si el pecu no canta
pal veinte de abril
o se ha muerto el pecu
o viene la fin.
Julio Caro Baroja (1914 – 1995)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
-
Tañe el abad a maitines, mucha prisa que se dan. Mío Cid y su mujer para la iglesia se van. Echóse doña Jimena en las gradas del altar y a ...




