viernes, 30 de octubre de 2009

Ser adivino en 1865

El año sesenta y cinco

y ochocientos sobre mil

soplarán vientos de marzo

antes de llegar abril.

Pasado ya el mes de agosto,

pero antes de san Andrés

de las viñas saldrá el mosto

para ser vino después.

Y habrá brevas y melones

de superior calidad,

y se comerán capones

por fiestas de Navidad.

Venderán pan los horneros,

miriñaques las modistas,

dentaduras los dentistas

y dulces los confiteros.

De esparto se harán esteras,

y aunque muchas penas pasen,

todas las que no se casen

permanecerán solteras.

En el Almanaque de la Risa de 1 de enero de 1865

Un gato junto al estanque del Retiro

Un paseo madrileño
Un paseo madrileño
Un paseo madrileño
Un paseo madrileño

sábado, 24 de octubre de 2009

Y dice Saramago...

A las nueve de la mañana, mientras atravesábamos la plaza de la Giralda, comenzaron a repicar las campanas alocadamente. "Tocan las campanas porque pasa un teólogo", dijo con su habitual sentido del humor Saramago. "No", le contesté en el mismo tono, "repican las campanas porque un ateo está a punto de convertirse". "Eso nunca", me respondió. "Ateo he sido toda mi vida y ateo moriré". De inmediato recordé una poética definición de Dios que le recité sin vacilación: "Dios es el silencio del universo, y el ser humano, el grito que da sentido a ese silencio". "Esa definición es mía", reaccionó enseguida el premio Nobel. "Efectivamente, por eso la he citado", le contesté. "Y esa definición está más cerca de un teólogo místico que de un ateo". Se trata, a mi juicio, de una de las más bellas definiciones de Dios...
JUAN JOSÉ TAMAYO en Babelia 17.10.09

Otoño en El Retiro de Madrid

Otoño en el Retiro
Otoño en el Retiro
Otoño en el Retiro
Otoño en el Retiro