19 febrero 2009

Escrito en el agua

Brotes de álamo cano


ESCRITO EN EL AGUA

Desde niño, tan lejos como vaya mi recuerdo, he buscado siempre lo que no cambia, he deseado la eternidad. Todo contribuía alrededor mío, durante mis primeros años, a mantener en mí la ilusión y la creencia de lo permanente; la casa familiar inmutable, los accidentes idénticos en mi vida. Si algo cambiaba, era para volver más tarde a lo acostumbrado, sucediéndose todo como las estaciones en el ciclo del año, y tras la diversidad aparente siempre se traslucía la unidad íntima.

Pero terminó la niñez y caí en el mundo. Las gentes morían en torno mío y las casas se arruinaban. Como entonces me poseía el delirio del amor, no tuve una mirada siquiera para aquellos testimonios de la caducidad humana. Si había descubierto el secreto de la eternidad, si yo poseía la eternidad en mi espíritu, ¿qué me importaba lo demás? Mas apenas me acercaba a estrechar un cuerpo contra el mío, cuando con mi deseo creía infundirle permanencia, huía de mis brazos dejándolos vacíos.

Después amé a los animales, los árboles (he amado un chopo, he amado un álamo blanco), la tierra. Todo desaparecía, poniendo en mi soledad el sentimiento amargo de lo efímero. Yo solo parecía duradero entre la fuga de las cosas. Y entonces, fija y cruel, surgió en mí la idea de mi propia desaparición, de cómo también yo me partiría un día de mí.

¡Dios!, exclamé entonces, dame la eternidad. Dios era ya para mí el amor no conseguido en este mundo, el amor nunca roto, triunfante sobre la astucia bicorne del tiempo y de la muerte. Y amé a Dios como al amigo incomparable y perfecto.

Fue un sueño más, porque Dios no existe. Me lo dijo la hoja seca caída, que un pie deshace al pasar. Me lo dijo el pájaro muerto, inerte sobre la tierra el ala rota y podrida. Me lo dijo la conciencia, que un día ha de perderse en la vastedad del no ser. Y si Dios no existe, ¿cómo puedo existir yo? Yo no existo ni aun ahora, que como una sombra me arrastro entre el delirio de sombras, respirando estas palabras desalentadas, testimonio (¿de quién y para quién?) absurdo de mi existencia.

Luis Cernuda
“Ocnos”

10 febrero 2009

Hoy: Día de Internet Seguro. (IS para jóvenes)

Algunos consejos para los menores

1- No des nunca tus datos personales: nombre, dirección, contraseña

2- No todo el mundo es quien dice ser en Internet. No hables con extraños y no quedes con alguien que hayas conocido en Internet, al menos sin habérselo comunicado antes a tus padres

3- No abras archivos sospechosos o raros. Si te topas o te envían algún contenido desagradable, no sigas indagando por tu cuenta. Háblalo con tus padres.

4- Respeta las webs que advierten que no son accesibles a menores de edad.

5- Limita tu tiempo de conexión. Internet no debe sustituir otras actividades como deberes, juegos o tiempo de estar con amigos. La Asociación Española de pediatría recomienda entre una o dos horas al día frente al ordenador.

6- En las redes sociales mantén tu perfil privado para evitar que desconocidos consulten tu información personal.

7- No entres en los sitios de pago y mucho menos facilites el número de tarjeta de crédito sin la supervisión y autorización de un adulto.

Fuente: Diario "EL PAÍS" de 10 de febrero

Amigos, ¡gracias por el detalle!

San Salvador de Cantamuda
San Salvador de Cantamuda

09 febrero 2009

El 'penitente' y el puesto de flores de la esquina

el "penitente" y el puesto de flores

Octubre, un soneto de Juan Ramón Jiménez

Estaba echado yo en la tierra, enfrente
del infinito campo de Castilla,
que el otoño envolvía en la amarilla
dulzura de su claro sol poniente.
Lento, el arado, paralelamente
abría el haza oscura, y la sencilla
mano abierta dejaba la semilla
en su entraña partida honradamente.
Pensé arrancarme el corazón, y echarlo,
pleno de su sentir alto y profundo,
al ancho surco del terruño tierno,
a ver si con romperlo y con sembrarlo,
la primavera le mostraba al mundo
el árbol puro del amor eterno.


Juan Ramón Jiménez (1914-15)

06 febrero 2009

Juegos sobre la tierra encharcada

el balón, el charco y el reflejo

El más bello poema de amor de la lengua castellana y algunas alternativas a su puntuación

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra, que me llevare el blanco día;
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;
más no, de esotra parte, en la ribera
dejará la memoria, en donde ardía;
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a la ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido
venas que humor a tanto fuego han dado,
médulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrán sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

04 febrero 2009

Santa Eufemia de Cozuelos o Cozollos. Palencia

Santa Eufemia de Cozuelos o Cozollos

La iglesia románica de Sta Eufemia de Cozollos ( S.XII ), monumento histórico - artístico nacional desde 1931, es uno de los enclaves más importante de la ruta del Románico español.
Único vestigio de lo que fuera Real Monasterio de Frailas Comendadoras de Santiago, está situado al norte de la provincia de Palencia, en el término de Olmos de Ojeda, en la carretera comarcal 627 Burgos-Potes, dentro de la finca privada de agroturismo denominada "Granja Santa Eufemia": http://www.granjasantaeufemia.es/

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