14 julio 2025
13 julio 2025
12 julio 2025
Las historias curiosas de Claudio Eliano
Las tortugas marinas ponen los huevos en tierra firme. Tras haberlos puesto, rápidamente los ocultan en la tierra y, a continuación, tras volver sobre sus pasos hacia su medio natural, se echan a nadar. Pero tan capaces son de calcular el tiempo que ellas solas cuentan los cuarenta días en los que sus hijos, incubados los huevos, se convierten en seres vivos. Y así, tras volver de nuevo al lugar en el que ocultaron a sus criaturas, levantan la tierra que colocaron encima y se llevan con ellas al mar a sus crías recién nacidas, que ya pueden moverse y son capaces de seguir a su madre.
Claudio Eliano
Historias curiosas
Biblioteca Clásica Gredos - 348
¡Ah, Claudio Eliano! Un personaje fascinante del mundo antiguo. Fue un autor y profesor de retórica romano nacido en Praeneste (actual Palestrina, Italia) alrededor del año 175 d.C., y vivió hasta aproximadamente el 235 d.C.. Aunque era romano, escribió en griego y lo hacía con tanta elegancia que lo apodaban melíglôttos, es decir, “lengua de miel”.
11 julio 2025
10 julio 2025
09 julio 2025
08 julio 2025
07 julio 2025
Las historias curiosas de Claudio Eliano
Las ranas egipcias constituyen un linaje verdaderamente astuto. Y, en efecto, superan con mucho a las demás ranas. Pues cuando una rana tropieza con una culebra de agua en el Nilo, corta con los dientes un trozo de caña, lo coge transversalmente, lo sujeta con fuerza y por nada del mundo lo suelta. La serpiente es incapaz de devorar la rana que sujeta la caña porque su boca no puede tragarse todo el largo de la caña. Y de esta forma, las ranas derrotan con su astucia a la fuerza de las culebras.
Claudio Eliano
Historias curiosas
Biblioteca Clásica Gredos - 348
¡Ah, Claudio Eliano! Un personaje fascinante del mundo antiguo. Fue un autor y profesor de retórica romano nacido en Praeneste (actual Palestrina, Italia) alrededor del año 175 d.C., y vivió hasta aproximadamente el 235 d.C.. Aunque era romano, escribió en griego y lo hacía con tanta elegancia que lo apodaban melíglôttos, es decir, “lengua de miel”.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
-
Tañe el abad a maitines, mucha prisa que se dan. Mío Cid y su mujer para la iglesia se van. Echóse doña Jimena en las gradas del altar y a ...







