viernes, 30 de noviembre de 2007

Lo que dicen las golondrinas. CANCIÓN DE OTOÑO

Aquí y allá se ven las secas hojas
sobre campos de hierba amarillenta;
desde el alba a la noche el viento es fresco,
éste es el fin del tiempo de verano.
Veo abrirse las flores que conserva
el jardín como un último tesoro:
quiere lucir la dalia su divisa,
la maravilla su dorada toca.
La lluvia en el estanque hace burbujas;
y tienen conciliábulos extraños
las golondrinas sobre los tejados:
¡Ya ha llegado el invierno con sus fríos!
Se reúnen por cientos con el fin
de llegar a un acuerdo sobre su éxodo.
Una dice: «Qué bien se está en Atenas,
viéndolo todo desde la muralla.
Todos los años voy allí y anido en
metopas del mismo Partenón.
En los frisos mi nido disimula
el hueco de una bala de cañón.»
Otra dice: «Yo tengo mi cuartito
en Esmirna, en el techo de un café;
sus granos de ámbar cuentan los hayíes
en el umbral que recalienta el sol.
Entro y salgo, avezada como estoy
a los rubios vapores de las pipas,
y entre mares humosos rozo siempre
los turbanes y feces al pasar.»
Ésta dice: «Yo habito en un triglifo,
en el frontón de un templo, allá en Baalbek;
allí me poso y me sujeto, encima
de mis crías de pico puntiagudo.»
Otra dice: «Sabed mi dirección:
Rodas, palacio de los caballeros;
cada invierno mi tienda se alza allí
en capiteles de negros pilares.»
Y la quinta: «Yo voy a descansar,
pues la edad no permite largos vuelos,
en las blancas terrazas que hay en Malta,
entre el azul del agua y el del cielo.»
La sexta: «¡Hay que ver qué bien se está
en El Cairo y sus altos minaretes!
Recubro con el barro un ornamento
y mi cuartel de invierno ya está listo.»
«Pues yo tengo mi nido», dice la última
«donde está la segunda catarata;
el exacto lugar está indicado
en el psen de un monarca de granito».
«Mañana cuántas leguas», dicen todas,
«nuestra bandada habrá dejado atrás,
pardas llanuras, picos blancos, mares
azules con bordados espumosos».
Entre tanto chillido y aleteo,
sobre estrechas cornisas de la altura,
conversan entre sí las golondrinas
viendo cómo la herrumbre invade el bosque.
Comprendo las palabras que se dicen
porque al fin el poeta es como un pájaro;
pero, ay, está cautivo, y sus impulsos
se rompen contra redes invisibles.
¡Alas quiero tener, dadme unas alas!,
como dice aquel cántico de Rückert,
para volar con ellas hacia el oro
del sol, hacia la primavera verde.


poema de Théophile Gautier

jueves, 29 de noviembre de 2007

Difícil

¿Lo sabes? Todo es difícil. Difícil es el amor. Más difícil su ausencia. Más difícil su presencia o estancia.
Todo es difícil... Parece fácil y qué difícil es repasar el cabello de nuestra amada con estas manos materiales que lo estrujan y obtienen.
Difícil, poner en su boca carnosa el beso estrellado que nunca se apura.
Difícil, mirar los hondos ojos donde boga la vida, y allí navegar, y allí remar, y allí esforzarse, y allí acaso hundirse sintiendo la palpitación en la boca, el hálito en esta boca donde la última precipitación diera un nombre o la vida.
Todo es difícil. El silencio. La majestad. El coraje: el supremo valor de la vida continua.
Este saber que cada minuto sigue a cada minuto, y así hasta lo eterno.
Difícil, no creer en la muerte; porque nadie cree en la muerte.
Hablamos de que morimos, pero no lo creemos.
Vemos muertos, pisamos muertos: separamos los muertos. ¡Sí, nosotros vivimos!
Muchas veces he visto esas hormigas, las bestezuelas tenaces viviendo, y he visto una gran bota caer y salvarse muy pocas.
Y he visto y he contado las que seguían, y su divina indiferencia, y las he mirado apartar a las muertas y seguir afanosas, y he comprendido que separaban a sus muertos como a las demás sobrevenidas piedrecillas del campo.
Y así los hombres cuando ven a sus muertos y los entierran, y sin conocer a los muertos viven, aman, se obstinan.
Todo es difícil. El amor. La sonrisa. Los besos de los inocentes que se enlazan y funden.
Los cuerpos, los ascendimientos del amor, los castigos.
Las flores sobre su pelo. Su luto otros días.
El llanto que a veces sacude sus hombros. Su risa o su pena.
Todo: desde la cintura hasta su fe en la divinidad; desde su compasión hasta esa gran mano enorme y extensa donde los dos nos amamos.
Ah, rayo súbito y detenido que arriba no veo. Luz difícil que ignoro, mientras ciego te escucho.
A ti, amada mía difícil que cruelmente, verdaderamente me apartarás con seguridad del camino cuando yo haya caído en los bordes, y en verdad no lo creas.

En Historia del corazón de Vicente Aleixandre.

También las palabras caen al suelo

También las palabras caen al suelo,
como pájaros repentinamente enloquecidos
por sus propios movimientos,
como objetos que pierden de pronto su equilibrio,
como hombres que tropiezan sin que existan obstáculos,
como muñecos enajenados por su rigidez.

Entonces, desde el suelo,
las propias palabras construyen una escala,
para ascender de nuevo al discurso del hombre,
a su balbuceo
o a su frase final.

pero hay algunas que permanecen caídas,
y a veces uno las encuentra
en un casi larvado mimetismo,
como si supiesen que alguien va a ir a recogerlas
para construir con ellas un nuevo lenguaje,
un lenguaje hecho solamente con palabras caídas.

Roberto Juarroz (Argentina, 1925-1995)

lunes, 26 de noviembre de 2007

Calabaza del peregrino o calabaza del vinatero

calabazas

La calabaza del peregrino o calabaza del vinatero es una variedad con forma de botella estrangulada que una vez seca puede utilizarse como recipiente.

sábado, 24 de noviembre de 2007

De pinos y encinas

casa de campo de madrid

Canción del río Duero

Molinero es mi amante,
tiene un molino
bajo los pinos verdes,
cerca del río;
bajo los pinos verdes
cerca del río.
Niñas, cantad,
niñas, cantad:
Por la orilla del Duero
quisiera pasar.
Por las tierras de Soria
va mi pastor.
¡Si yo fuera una encina
sobre un alcor!
Para la siesta
¡Si yo fuera una encina
sombra le diera!
Niñas, cantad:
por la orilla del Duero
quisiera pasar.
Niñas, cantad,
Por la orilla del Duero
quisiera pasar.
En las tierras de Soria,
azul y nieve,
leñador es mi amante
de pinos verdes,
leñador es mi amante
de pinos verdes.
¡Quién fuera el águila
para ver a mi dueño
cortando ramas!
¡Ay, garabí!
¡Ay, garabí!
¡Bailad, suene la flauta
y el tamboril!


CANCIONES DEL ALTO DUERO

I

Molinero es mi amante,
tiene un molino
bajo los pinos verdes,
cerca del río.
Niñas, cantad:
"Por las tierras de Soria
yo quisiera pasar."

II

Por las tierras de Soria
va mi pastor.
¡Si yo fuera una encina
sobre un alcor!
para la siesta,
si yo fuera una encina
sombra le diera.

III

Colmenero es mi amante
y, en su abejar,
abejicas de oro
vienen y van.
De tu colmena,
colmenero del alma,
yo colmenera.

IV

En las sierras de Soria,
azul y nieve.
Leñador es mi amante
de pinos verdes.
¡Quién fuera águila
para ver a mi dueño
cortando ramas!

V

Hortelano es mi amante,
tiene su huerto,
en la tierra de Soria
cerca del Duero.
¡Linda hortelana!
llevaré saya verde,
monjil de grana.

De Antonio Machado. Variaciones


viernes, 23 de noviembre de 2007

Los noviembre en otras historias inventadas

Primer día
PRIMA

Donde se llega al pie de la abadía y Guillermo da pruebas de gran dureza.
Era una hermosa mañana de finales de noviembre. Durante la noche había nevado un poco, pero la fresca capa que cubría el suelo no superaba los tres dedos de espesor. A oscuras, en seguida después de laudes, habíamos oído misa en una aldea del valle. Luego, al despuntar el sol, nos habíamos puesto en camino hacia las montañas. Mientras trepábamos por la abrupta vereda que serpenteaba alrededor del monte, vi la abadía. No me impresionó la muralla que la rodeaba, similar a otras que había visto en todo el mundo cristiano, sino la mole de lo que después supe que era el Edificio. Se trataba de una construcción octogonal que de lejos parecía un tetrágono (figura perfectísima que expresa la solidez e invulnerabilidad de la Ciudad de Dios), cuyos lados meridionales se erguían sobre la meseta de la abadía, mientras que los septentrionales parecían surgir de las mismas faldas de la montaña, arraigando en ellas y alzándose como un despeñadero. Quiero decir que en algunas partes, mirando desde abajo, la roca parecía prolongarse hacia el cielo, sin cambio de color ni de materia, y convertirse, a cierta altura, en burche y torreón (obra de gigantes habituados a tratar tanto con la tierra como con el cielo). Tres órdenes de ventanas expresaban el ritmo ternario de la elevación, de modo que lo que era físicamente cuadrado en la tierra era espiritualmente triangular en el ciclo. Al acercarse más se advertía que, en cada ángulo, la forma cuadrangular engendraba un torreón heptagonal, cinco de cuyos lados asomaban hacia afuera; o sea que cuatro de los ocho lados del octágono mayor engendraban cuatro heptágonos menores, que hacia afuera se manifestaban como pentágonos. Evidente, y admirable, armonía de tantos números sagrados, cada uno revestido de un sutilísimo sentido espiritual. Ocho es el número de la perfección de todo tetrágono; cuatro, el número de los evangelios; cinco, el número de las partes del mundo; siete, el número de los dones del Espíritu Santo. Por la mole, y por la forma, el Edificio era similar a Castel Urbino o a Castel dal Monte, que luego vería en el sur de la península italiana, pero por su posición inaccesible era más tremendo que ellos, y capaz de infundir temor al viajero que se fuese acercando poco a poco. Por suerte era una diáfana mañana de invierno y no vi la construcción con el aspecto que presenta en los días de tormenta.
Sin embargo, no diré que me produjo sentimientos de júbilo. Me sentí amedrentado, presa de una vaga inquietud. Dios sabe que no eran fantasmas de mi ánimo inexperto, y que interpreté correctamente inequívocos presagios inscritos en la piedra el día en que los gigantes la modelaran, antes de que la ilusa voluntad de los monjes se atreviese a consagrarla a la custodia de la palabra divina.

de "El nombre de la rosa" por Umberto Eco

jueves, 22 de noviembre de 2007

El río que nos lleva

fernando fernán-gómez

A Fernando Fernán-Gómez por el regalo que supuso su obra para la mente y la vida; por ser uno de nosotros en nuestro propio tiempo y formar parte de nuestros recuerdos.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Granada: vista parcial

GRANADA

XV
Ruy Cid
Polla veiga de Granada
El-rei moiro passeiava,
De sua lança na mão,
Com que pássaros matava:
Nã lhe dava pollos pés,
Nem pollos azas lhe dava;
Dava-lhe certo no bico,
Que logo los derreava.
E, nisto, lhe chegam novas
Ou`Alfama lh`era tomada.
E Cramou
- « Ai, Alfama,minh`Alfama,
Que m`estavas mal guardada!
Ainda hontem, dos moiros;
Hoje, dos christãos ganhada!
Ai,Alfama, minh` Alfama,
A fogo sejas queimada,
S`amanhã lo sol raiar
Sem de moiros ser c`roada!»
E chamou por seus moiricos,
Que lh'andavam na lavrada;
Nã lhe vinham um a um;
Quatro, cinco, de manada.
E disse:
- «Quem é lo avenluroso
Que me ganh' esta jornada?»
Respondeu-Ih' um moiro velho,
De cem annos, menós nada;
- «Esta batalha, bom rei,
Só por vós será ganhada:
E lo perro de Ruy Cid
Lo tereis pela barbada;
La sua Ximena Gomes
Será vossa captivada;
Sua filha Don' Urraca
Será vossa mancehada;
E la outra, mais chiquita,
P'ra vos servir, descalçada.»
Huy Cid, qu` stav` ouvindo
Da torre, sua morada,
Logo chamou sua filha
Dona Urraca chamada.
E lhe disse:
- «Veste, filha, teus brocados;
D'ir á festa mais honrada;
De chapins d'oiro, não prata,
Vem, tu filha, bem calçada;
E já, já, põe t' á janella,
Ao caminho defrontada.
Em quanto vou cavalgar
E cingil la minha 'spada,
Detem-me tu lo rei moiro,
Qu' ha de passar na estrada.
Vae tu palavr' em palavra,
Cada qual bem demorada;
Cada uma dellas todas
Que seja d'amor tocada;»
Pergunta ella:
- «Como lh`hei fallar d`amor,
Se d`amor eu nã sei nada?»
Responde Ruy Cid:
- «Falla-lhe desta maneira,
Uma falla bem fallada:
«Bem appar`cido, rei moiro,
Nesta hor`abençoada!
Há sept`annos, já sept`annos,
Que de vós sou namorada ;
Já vae correndo nos oito;
Quero m`ir por vós furtada.»
Vestida de seus brocados,
De chapins d`oiro calçada,
´Sta Urraca de janella
Ao caminho defrontada;
E deitando olhos ao longo,
Vê lo rei que vem na estrada,
E lo moiro, que la viu,
La saudou, bem cortejada:
- «Alá vos guarde, senhora,
Nesta hor`afortunada!»
Éll, então, desta maneira
Fallou falla bem fallada;
E de palavr`em palavra
Cada qual bem demorada,
Cada uma d`ellas todas
Era do amor tocada:
- «Bem appar'cido. rei moiro
Nesta har' abençoada!
Ha sepl' annos, já sept' annos,
Que de vós sou namurada;
Já vae correndo nos oito;
Quero m'ir por vós furtada.» -
- «Senhora, n'isso que qu'reis,
Andaes bem aconselhada:
De tantas mulheres qu'eu tenho,
Só vós sais ue mim amada;
Sereis rainha dos moiros,
Em grandes festas c'roada;
De duzentos mil vassallos
Tere-is vossa mão beijada.»
ÉIl' então lhe diz, com pena,
J i talvez enamorada:
- «I-vos d'aqui, meu rei moiro;
Nã me cuideis refalsada.
Assomar vi cavalleiros,
Que lá vem de mão armada
Com meu pae, lo dom Ruy Cid,
A correr à desfilada.»
Responde lo moiro:
- «Nã me temo de Ruy Cid,
Nem de sua gent' armada;
Só temo lo seu Babieca,
Filho da minh egua baia:
Perdi-lo numa batalha;
Bem lhe sinto la patada.»
E lo moiro lá se vae
De carreira desfechada,
Por meio duma courella
Jã do arado cortada:
- Mal haja-lo lavrador,
Que fez tamanha lavrada!»
Lo moiro sempre correndo
De carreira desfechada,
Vae a caminho do rio,
A' barc' ahi costumada:
- “Também mal hajas barqueiro,
Que tens la barca varada!»
E, na sua egoa baia,
De carreira desfechada,
Logo se metteu ao rio,
Que nã tinha qu'esp'rar nada.
E ia cramando:
- «La mulher mãe dum só filho,
Ai, que mãe tão desastrada!
Espora, que delle caia,
Por niguem será tomada!
Que lo firam, que lo matem,
Nã tem la morte vingada!
Mas, se desta me vou; salvo,
Oh, que desforra tirada!»
No comenos, vem Ruy Cid,
Vê lo rnoiro ir a nado;
E,de raivoso, lh'atira
Um dardo, bem apontado.
E diz:
- «Guardae-me lá genro meu,
Este dardo bem guardado.»
E, no corpo do rei moiro,
Ficou lo ferro cradado.
E lo moiro foi cramando:
- «Como guardar-te, Ruy Cid,
Esse dardo traiçoado.
Se me vae a dentro d`alma,
No corpo atravessado?
Mas nã môrra desta feita,
Que te prometto, sagrado,
Varar-te c`um cento delles.
Sem precisar ser rogado.»
E morreu.

del "ROMANCEIRO do archipelago da Madeira" publicado por ALVARO Rodrigues Azevedo (1880)

lunes, 19 de noviembre de 2007

Los noviembre en otras historias inventadas

En noviembre cumpliría treintaiún años. ¿No iba a conseguir nunca un buen trabajo? ¿No tendría jamás casa propia? Pensó lo agradable que sería tener un buen fuego al que arrimarse y sentarse a una buena mesa. Ya había caminado bastante por esas calles con amigos y con amigas. Sabía bien lo que valían esos amigos: también conocía bastante a las mujeres. La experiencia lo había amargado contra todo y contra todos. Pero no lo había abandonado la esperanza. Se sintió mejor después de comer, menos aburrido de la vida, menos vencido espiritualmente. Quizá todavía podría acomodarse en un rincón y vivir feliz, con tal de que encontrara una muchacha buena y simple que tuviera lo suyo.
Pagó los dos peniques y medio a la camarera desaliñada y salió de la fonda, reanudando su errar. Entró por la Calle Capel y caminó hacia el Ayuntamiento. Luego, dobló por la Calle Dame. En la esquina de la Calle George se encontró con dos amigos y se detuvo a conversar con ellos. Se alegró de poder descansar de la caminata. Sus amigos le preguntaron si había visto a Corley y que cuál era la última. Replicó que se había pasado el día con Corley. Sus amigos hablaban poco. Miraron estólidos a algunos tipos en el gentío y a veces hicieron un comentario crítico. Uno de ellos dijo que había visto a Mac una hora atrás en la Calle Westmoreland. A esto Lenehan dijo que había estado con Mac la noche antes en Egan's. El joven que había estado con Mac en la Calle Westmoreland preguntó si era verdad que Mac había ganado una apuesta en un partido de billar. Lenehan no sabía: dijo que Holohan los había convidado a los dos a unos tragos en Egan's.

De “Dos galanes” en los Cuentos de James Joyce

sábado, 17 de noviembre de 2007

Estimado Sancho Panza:

Aunque como lector te declaraste in-útil, como "maestro refranero" no tuviste parangón en opinión de Don Quijote, y para que en el "libro de memoria" los almacenes y los digas cuando en gana te viniere te ofrezco estos refranes castellanos de la letra "h",:
(más que sentencias breves del saber popular, son tonterías encadenadas sin "ton" y con poco "son")
Habar que florece a gloria huele. Haber muchas putas en Teba (Málaga) no es cosa nueva. Habiendo buena gana, de más está la salsa. Habla con la boca y no con las manos; que cada vez que hablas suspendes el tra­bajo. Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta. Hablador de pago, orgulloso y vano. Habla el mozuelo con la mozuela y el diablo les hace la rueda. Habla el sabio y escucha el discreto; uno sembrando y el otro recogiendo. Hablando, hablando, la ocasión se va pasando. Hablando, perderás; oyendo, ganarás. Hablando se saben las cosas, callando se ignoran. Habla clarito, no hace postema en el pechito. Habla rezongada, ruin habla. Hablar mucho y decir poco es de hombre tontiloco. Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas. Hablar sin ton si son es saltar como el cigarrón. Habla siempre que debas, y calla siempre que puedas. Hable bien el que sabe, y el que no, échese la llave. Hable la lengua, y estén las manos quedas. Hablen obras, y no palabras alabanciosas. Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta. Hace mal quien lo secundario hace principal. Hace más la raza que la enseñanza. Hace mucho más daño un hacha en la boca que en la mano. Hacer bien al desconocido no carece de peligro. Hacer el bien, parecerse a Dios es. Hacer el mal que te hagan, no es pecado, sino paga. Hacer enseña a bien hacer. Hacer la cruz, en la cruz, y hasta la cruz. Hacienda de pluma, poco dura. Hacienda de robos hecha, poco duradera. Haciendo y deshaciendo, se va aprendiendo. Haga yo lo que debo, y húndase el cielo. Hambre furiosa no respeta ninguna cosa. Harto sabe quien sabe que no sabe. Hasta las gatas quieren alpargatas para no andar a gatas. Hasta las piedras las destruye el tiempo. Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia. Hasta para el juez hay horca. Hasta para encender lumbre hay que tener costumbre. Hasta que el hombre muere, nadie le alabe ni le vitupere. Hasta que es parecido, el mal no es conocido. Hasta que llegue Navidad, no eches mano a podar. Hasta que no hay colmillos, no hay niño. Hasta verlo en la era, llámale hierba. Haya cosillas para guisar, que cocinera no faltará. Haya guerra, pero no en mi tierra. Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas. Haya paz duradera, y sea lo que Dios quiera. Hay risas con dientes, que como alanos muerden. Hay tontos que al pronto no dan la cara de tonto. Hay un mal que no tiene cura: la locura. Haz buena labor y confía en la bondad de Dios. Haz ruido y sacarás partido. Hazte cordero y te comerán los lobos. Hazte ropa una vez al año, pero de buen paño. Haz y deja hacer en paz. Hecha la paella, buena o mala, hay que comerla. Heladas en marzo favorecen los sembrados. Heredar hace medrar, que no trabajar. Hermanos por la sangre, casi nunca lo son por las voluntades. Hermosa y pobre, marido ninguno y muchos amadores. Hermosura sin gracia, cuerpo sin alma. Hermosura sin talento, gallardía de jumento. Hidalgo de aldea sin galgo, no parecería hidalgo. Hidalgo de Braga (Portugal) ni niega ni paga. Hidalgo que tiene un galgo, ya tiene algo. Higos y nueces no se comen juntos todas las veces. Higuera breval, una o dos en cada corral. Hija casadera, hija rabiadera. Hija que se casa, la casa paterna arrasa. Hija y madre son como uña y carne; sobre todo, contra el padre. Hijo de gran ladrón, gran señorón. Hijo de viejo, niño con talento. Hijo jugador, no nos los dé Nuestro Señor. Hijo mimado, mal educado. Hijos buenos-buenos, cuéntalos con los dedos. Hijo sin madre, río sin cauce. Hijo sin rienda, madeja sin cuerda. Hijos machos, hijos diablos. Hilo a plomo, y cágate en el mejor ojo. Hoja a hoja se come la alcachofa. Holgad, tenazas, que muerto es el herrero. Holganza no llena panza. Holgar y medrar no son a la par. Hombre abandonado, hombre abaldonado. Hombre almanaquero no llenará su granero. Hombre amañado, para todo es apañado. Hombre amaricado, ni carne ni pescado. Hombre ambicioso, hombre temeroso. Hombre anciano, juicio sano. Hombre barbilampiño, siempre parece niño. Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado. Hombre bien vestido, en todas partes bien recibido. Hombre bien vestido, nunca mal parecido. Hombre casado, burro estropeado. Hombre cobarde, se casa mal y tarde. Hombre cocinilla, medio hombre, medio mariquilla. Hombre con hambre, no sabe lo que hace. Hombre con pereza, reloj sin cuerda. Hombre cortés, de todos estimado es. Hombre chato, hombre traidor e ingrato. Hombre chato, malicioso y falso. Hombre chico, con poco paño está vestido. Hombre chico, venenico. Hombre chiquito, no vale un pito. Hombre de buen juicio, hombre sin vicios. Hombre de buenos dichos, casi siempre mal bicho. Hombre de buen trato, a todos es grato. Hombre demasiado cortés, falso es. Hombre de oficios muchos, no gana el pan con ninguno. Hombre desbarbado, hombre sin cuidado. Hombre deslenguado, caballo desbocado. Hombre de verrugas, hombre de fortuna. Hombre de voz hueca, cántaro vacío. Hombre difamado, peor que ahorcado. Hombre enfermo, hombre eterno. Hombre viciado, hombre encadenado. Hombre grandón, no vale un cañamón. Hombre granducho, hombre blanducho. Hombre harto, hombre manco. Hombre largo, para coger nidos, ni de encargo. Hombre lisonjero, falso y embustero. Hombre mañoso sirve para todo. Hombre mariquilla, afilada la tijerilla. Hombre muy armado, de miedo va cagado. Hombre muy escrupuloso, siempre está menesteroso. Hombre muy parlero no escapa de embustero. Hombre ni mujer sin pero, no los hay dos en el mundo entero. Hombre osado, afortunado. Hombre palabrero, de raza embustero. Hombre pequeño, frasquito de veneno. Hombre pequeño, pocas veces risueño. Hombre no afortunado, nada envidiado. Hombre poco discreto es el que a su mujer dice un secreto. Hombre preguntón, de mala educación. Hombre que fía, ciego sin guía. Hombre que mucho bebe, tarde pagará lo que debe. Hombre que no mienta, ¿quién lo encuentra? Hombre que no trabaja, ándese roto y sin capa. Hombre refranero, medido y certero. Hombre refranero, nada pendenciero. Hombre rico, mal enemigo. Hombres de muchos pareceres, más que hombres son mujeres. Hombres hay con tal desdicha, que suspiran más por abajo que por arriba. Hombres hay ruines, aunque midan el oro por celemines. Hombre sin vicio ninguno escondido tendrá alguno. Hombres matiegos, del mejor reniego. Hombres mirados no juegan dados. Hombres que recíprocamente se alaban, burros que se rascan. Hombres sin defecto alguno, ninguno. Hombre todo vanidad y fantasía, el rey de la tontería. Hombre velloso, hombre rijoso. Hombre velludo, hombre corajudo. Hombre viejo no necesita consejo. Hombre cabezudo, poco sesudo. Hombre cansado y tendido, en seguida dormido. Hombre celoso hace una pulga un oso. Hombre chico, más que hombre, es mico. Hombre chiquito anda a brinquitos. Hombre encogido siempre va desvalido. Hombre envinado, hombre desatinado. Hombre es de buen tino, el que bebe aguado el vino. Hombre grande, patas de alambres. Hombre hombronazo, perezoso y bellacazo. Hombre infortunado, él por nadie es envidiado. Hombre mezquino no pida ayuda a su vecino. Hombre muerto, mal encuentro. Hombre muy grandón, poco varón. Hombre muy morrilludo, de vergüenza desnudo. Hombre narigón, solapado burlón. Hombre narigudo, hombre sesudo. Hombre narigudo, ingenio agudo. Hombre o mujer, cada cual se juzga mejor de lo que es. Hombre perezoso, reloj parado. Hombre pobre, tracero; hombre rico, trapacero. Hombre poderoso, casi nunca dichoso. Hombre rico tiene aduladores, pero no amigos. Hombre ruin acaudalado, piojo sobre brocado. Hombre solitario: o santo, o diablo. Hombres poco hombres, ni me los nombres. Hombres y mujeres, Dios los desenrede, que el diablo no quiere. Hombre y mujeres, sinsabores y placeres. Hombre tontoloco, para nada o para poco. Hombre tumbado, por nadie es derribado. Hombre vengado, corazón apaciguado. Hombre vil adinerado, por nadie es aguantado. Honesta torpeza es dormir por buena empresa. Honesto es el temer cuando se ve a otro padecer. Honra que anda en lenguas, sufre mengua. Honra que se manosea, entre las manos se queda. Hora a hora, Dios mejora. Hora menguada, hora malhadada. Horno por Navidad no tiene descanso. Horón lleno, pan para el invierno. Hostia partida, amistad de por vida. Hoy aquí y mañana allí; no medrarás ni aquí ni allí. Hoy debiendo y mañana pagando, vamos trampeando. Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es ésta. Hoy en pie le ves, y mañana dio al través. Hoy es oro, mañana plomo. Hoy, sernos, y mañana no parecemos. Huerta no cercada no vale nada. Huerta sin cerco no tiene dueño. Huerto no cercado, la fruta es de todos más que de su amo. Huéspedes de repente, ni me los mientes. Huevo puesto en Viernes Santo, nunca dañado. Huir cuando es menester, con honra se puede hacer. Huir de lo mal cernido es del hombre precavido. Humano es el errar, y divino el perdonar. Humildad y paciencia, ambas van por una senda. Hurtan muchos; pero restituir, pocos o ninguno. Hurtar es fustoso; restituir, penoso. Hurtar para dar a Dios es ir del demonio en pos. Hurtar para dar a Dios sólo el demonio lo aconsejó. Hurta y reparte, que es buen arte.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

IF / SI de Rudyard Kipling

IF
If you can keep your head when all about you
Are losing theirs and blaming it on you;
If you can trust yourself when all men doubt you,
But make allowance for their doubting too;
If you can wait and not be tired by waiting,
Or, being lied about, don't deal in lies,
Or, being hated, don't give way to hating,
And yet don't look too good, nor talk too wise;
If you can dream - and not make dreams your master;
If you can think - and not make thoughts your aim;
If you can meet with triumph and disaster
And treat those two imposters just the same;
If you can bear to hear the truth you've spoken
Twisted by knaves to make a trap for fools,
Or watch the things you gave your life to broken,
And stoop and build 'em up with wornout tools;
If you can make one heap of all your winnings
And risk it on one turn of pitch-and-toss,
And lose, and start again at your beginnings
And never breath a word about your loss;
If you can force your heart and nerve and sinew
To serve your turn long after they are gone,
And so hold on when there is nothing in you
Except the Will which says to them: "Hold on";
If you can talk with crowds and keep your virtue,
Or walk with kings - nor lose the common touch;
If neither foes nor loving friends can hurt you;
If all men count with you, but none too much;
If you can fill the unforgiving minute
With sixty seconds' worth of distance run -
Yours is the Earth and everything that's in it,
And - which is more - you'll be a Man my son!

SI
Si puedes conservar la cabeza cuando a tu alrededor
todos la pierden y te echan la culpa;
si puedes confiar en ti mismo cuando los demás dudan de ti,
pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda;
si puedes esperar y no cansarte de la espera,
o siendo engañado por los que te rodean, no pagar con mentiras,
o siendo odiado no dar cabida al odio,
y no obstante no parecer demasiado bueno,

ni hablar con demasiada sabiduría...
Si puedes soñar y no dejar que los sueños te dominen;
si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu objetivo;
si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso (desastre)
y tratar a estos dos impostores de la misma manera;
si puedes soportar el escuchar la verdad que has dicho:
tergiversada por bribones para hacer una trampa para los necios,
o contemplar destrozadas las cosas a las que habías dedicado tu vida
y agacharte y reconstruirlas con las herramientas desgastadas...
Si puedes hacer un hato con todos tus triunfos
y arriesgarlo todo de una vez a una sola carta,
y perder, y comenzar de nuevo por el principio
y no dejar de escapar nunca una palabra sobre tu pérdida;
y si puedes obligar a tu corazón, a tus nervios y a tus músculos
a servirte en tu camino mucho después de que hayan perdido su fuerza,
excepto La Voluntad que les dice "!Continuad!".
Si puedes hablar con la multitud y perseverar en la virtud
o caminar entre Reyes y no cambiar tu manera de ser;
si ni los enemigos ni los buenos amigos pueden dañarte,
si todos los hombres cuentan contigo pero ninguno demasiado;
si puedes emplear el inexorable minuto
recorriendo una distancia que valga los sesenta segundos
tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y lo que es más, serás un hombre, hijo mío.
(Rudyard Kipling)






lunes, 5 de noviembre de 2007

Tres historias y un mirón

en la playa

En una de las clases que dio en 1980 en Berkeley, California, Cortázar completó aquella famosa comparación suya según la cual la novela es al cine lo que la fotografía es al cuento, diciendo que las fotografías más reveladoras no eran, para él, aquellas de perfecto encuadre sino "aquellas en que por ejemplo hay dos personajes con un fondo de una casa y luego, quizá a la izquierda, donde termina la foto, hay la sombra de un pie, de una pierna. Esa sombra corresponde a alguien que no está en la foto y al mismo tiempo la foto está haciendo una indicación llena de sugestiones, apelando a nuestra imaginación para decirnos qué había allí después. La atmósfera que se proyecta fuera de la fotografía, esa aura de misterio, guarda una especie de vibración que me parece indispensable para la realización del cuento memorable, que el lector transforma luego en la memoria y en admiración".
De un artículo de CARLES ÁLVAREZ GARRIGA sobre Cortazar en "Babelia" del 4 de noviembre de 2007

jueves, 1 de noviembre de 2007

To autumn/Al otoño

1
Season of mists and mellow fruitfulness,
Glose bosom-friend of the maturing sun;
Conspiring with him how to load and bless
With fruit the vines that round the thatch-eves run;
To bend with apples the moss'd cottage-trees,
And fill all fruit with ripeness to the core;
To swell the gourd, and plump the hazel shells
With a sweet kernel; to set budding more,
And still more, later flowers for the bees,
Until they think warm days will never cease,
For Summer has o'er-brimm'd their clammy cells.
2
Who hath not seen thee oft amid thy store?
Sometimes whoever seeks abroad may find
Thee sitting careless on a granary floor,
Thy hair soft-lifted by the winnowing wind;
Or on a half-reap'd furrow sound asleep,
Drows'd with the fume of poppies, while thy hook
Spares the next swath and all its twined flowers:
And sometimes like a gleaner thou dost keep
Steady thy laden head across a brook;
Or by a cyder-press, with patient look,
Thou watchest the last oozings hours by hours.
3
Where are the songs of Spring? Ay, where are they?
Think not of them, thou hast thy music too,-
While barred clouds bloom the soft-dying day.
And touch the stubble-plains with rosy hue;
Then in a wailful choir the small gnats mourn
Among the river sallows, borne aloft
Or sinking as the light wind Uves or dies;
And full-grown lambs loud bleat from hilly bourn;
Hedge-crickets sing; and now with treble soft
The red-breast whistles from a garden croft;
And gathering swallows twitter in the skies.

John Keats

1
Estación de la bruma y de la dulce abundancia,
íntima amiga del sol que todo lo madura;
que planeas con él cómo cargar y bendecir
con frutos las vides que rodean los aleros;
cómo inclinar con manzanas los árboles musgosos
y hacer que los frutos hasta el corazón maduren;
cómo hinchar la calabaza y con dulce grano
rellenar las avellanas; cómo abrir más y más
las últimas flores para las abejas hasta que crean
que nunca tendrán fin los días calurosos
pues colmó el Verano sus pegajosas celdas.
2
¿Quién en tu abundancia no te ha visto a menudo?
Quien busque afuera a veces puede hallarte
sentado ociosamente en el piso de un granero
mientras mece suavemente el viento tus cabellos;
o al aire de amapolas dormido sobre un surco
aún no segado, mientras aplaza tu hoz
el próximo haz con todas sus flores;
y a veces como una espigadora mantienes erguida
la cargada cabeza al pasar el arroyo;
o en el lagar de sidra, con paciente mirada,
contemplas los zumos por venir, horas y horas.
3
¿Dónde están los cantos de la Primavera? Ay, ¿Dónde?
No pienses en ellos, que tú tienes tu música.
Mientras florecen las nubes en el día que muere
y rozan los rastrojos con su halo rosáceo,
entre los sauces del río en coro dolorido
se quejan los mosquitos y van y vienen
según se va la brisa o reaparece;
y balan en las colinas con fuerza los corderos,
cantan los grillos en el seto, con dulce trino
silba el petirrojo en el jardín cercado
y bandadas de golondrinas se agitan en el cielo.

Traducción Ángel Rupérez
(Edición bilingüe de LÍRICA INGLESA DEL SIGLO XIX)

VER: OTRA TRADUCCIÓN